BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
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Cacao

Ojalá que llueva cacao en el campo

El emperador Moctezumba lo encumbró como uno de los manjares más deliciosos de los aztecas. Lo apreciaba tanto que los tributos más preciados que recibía de otros pueblos, eran las almendras de cacao.

Como bebida, Moctezuma recibia anualmente 400 mil countles, equivalente a 160 millones de bayas de cacao, útiles para preparar diariamente 50 tazas de chocolate, solo para su consumo personal. Una bebida a la que añadía también maíz molido, pimienta, especias y afrodisiacos naturales.

 Cuando Hernán Cortés llegó a México, Montezuma le ofreció la bebida y le encantó. Inclusó llegó a decir que una sola taza de esta bebida fortalecía tanto al soldado que podía caminar todo el día sin necesidad de tomar ningún otro alimento. De la mano de Cortés, el cacao en España se convirtió en distintivo de realeza. Su nombre, proviene de la lengua maya ka'kaw los trasladaba al misticismo de su significado: rojo, fuerza y fuego.

En República Dominicana, fue tan popular el gusto por el cacao que en 1650 había numerosas familias criollas que lo cultivaban con esmero y dedicación en las cuencas de varios ríos del sur de la isla. Un siglo más tarde, se convertiría en un elemento esencial de la dieta dominicana.

Pero más allá de eso, es el mayor productor orgánico del mundo y uno de los primeros en exportación hacia Estados Unidos.

Ubicado en la parte oriental del Valle del Cibao, en concreto, frente a la Loma Quita Espuela, en la provincia Duarte, la reserva de bosque húmedo más grande que se conserva en el país, se cultiva hoy en día este beneficioso producto. En la capital, San Francisco de Macorís más de 1.500 hectáreas están dedicadas a su producción. La mayoría se reproducen de forma híbrída, es decir, clonando la planta madre. Un procedimiento que requiere de paciencia, cuidado y alrededor de dos años y medio para obtener los primeros frutos. El sendero del Cacao, en la Hacienda “La Esmeralda”, es un tour eco-turístico donde se muestra el producto desde el proceso de la siembra hasta su transformación en chocolate, el cual se elabora en su propia chocolatera y en el que, además, los visitantes pueden formar parte de ello haciendo sus formas personales de este dulce manjar.

Durante el recorrido guías especializados en el cultivo del cacao enseñan cuestiones tan intereantes como que, para procesar industrialmente el cacao se necesita solo un dos por ciento de su humedad; que una planta puede producir de 120 a 140 mazorcas anuales, durante los 365 días del año, o que, de la planta no se desperdicia nada ya que los sobrantes se emplean como abono orgánico.

Una experiencia inolvidable dónde le darán la bienvenida con una deliciosa taza de chocolate caliente, recorrerá la plantación de cacao orgánico, podrá sembrar su propia planta de cacao y le explicarán las razones por las que República Dominicana tiene uno de los cacaos más finos del mundo.

En la fábrica podrá deleitarse con una infinidad de productos, y adquirir cualquiera de la variedades en jabones y cremas, que sirven para estimular la circulación y que, por su gran contenido en antioxidantes ayudan a la formación de colágeno y elasticidad en la piel.

El mundo del cacao es tan apasionante como exquisito su sabor.

Etiquetas: Tradiciones

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