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Autoconfianza y Optimismo

Autoconfianza y Optimismo, Las Claves Para Superarlo

En una sociedad como la actual en la que parece que las horas del día no son suficientes, el estrés es cada vez más frecuente. Todos a lo largo de la vida sufrimos episodios de estrés, pero no siempre son negativos.

¿Cómo es posible que el estrés sea positivo? Al tratarse de una reacción del organismo antes situaciones amenazantes o ante un desafío, el estrés puede provocar en una persona habilidades que hasta ese momento desconocía y que le ayudan a salir airosa de la situación. A este tipo se le denomina eustrés y dura poco tiempo, en lo que se resuelve dicha situación. Además, refuerza la autoestima.

Por su parte, el estrés negativo o distrés, produce una mayor ansiedad, irritabilidad e ira. Si se mantiene en el tiempo puede tener consecuencias negativas para la salud, ya que el estado de alerta constante hace que las fuerzas se agoten.

 

Factores Desencadenantes

Ante un mismo desafío cada persona reaccionará de una manera diferente, causando estrés en algunas pero no en otras. Esto se debe a las distintas capacidades para afrontar los sucesos, hacer frente a las dificultades y a las características personales de cada individuo.

Las causas son muy diversas y son diferentes para cada persona. Las más frecuentes son la pérdida de un ser querido, problemas econó- micos, tener un hijo, sufrir alguna enfermedad grave, problemas en el trabajo o despidos. Pero también relaciones sociales complicadas, la percepción de amenaza, el aislamiento o confinamiento o la frustración al no lograr lo planeado.

 

Los tipos de estrés

El estrés se divide en dos tipos: agudo, que es aquel que todos pasamos en algún momento y que nos ayuda a controlar una situación concreta. Desaparece rápidamente aunque resulta agotador. El segundo tipo es el crónico, en el que se permanece en un estado de alarma constante y con el que hay que tener cuidado de no verlo como algo normal porque es perjudicial para la salud.

Entre las consecuencias de padecer estrés se encuentran los dolores de cabeza, tics nerviosos, obesidad y sobrepeso, pérdida de cabello, problemas en la piel (acné o eczemas), insuficiencia cardíaca, insomnio, problemas menstruales, depresión o ansiedad, tristeza, trastornos de personalidad, conductas obsesivas y compulsivas, incapacidad para tomar decisiones, olvidos frecuentes, entre otras.

 

Tratamientos

En cuanto al tratamiento contra el estrés no existe ninguno específico pero se ha demostrado que los ejercicios respiratorios de relajación, planificar las actividades diarias o apoyarse en los seres queridos ayudan a reducir las situaciones de estrés. También es aconsejable establecer prioridades, dormir lo suficiente y pedir ayuda. Existen además terapias naturales como son la risoterapia, aromaterapia y auriculoterapia.

 

Los Síntomas

¿Cómo podemos saber si sufrimos estrés? A diario podemos desarrollar síntomas estresantes sin darnos cuenta de que lo son. Lo más importante es evitar que se prolonguen en el tiempo y tomar conciencia de ellos para ponerles remedio. Algunos de esos síntomas son: ansiedad, ojos cansados, diarrea o estreñimiento, mala memoria, cansancio, tensión en mandíbula o cuello, dolor de estómago, dolores de cabeza, falta de energía, estar irritado o enfadado, miedo, confusión, pensamientos repetitivos, risa nerviosa…

Es cierto que es difícil prever los desafíos o las situaciones amenazantes y evitar así el estrés, pero sí existen una serie de consejos o estrategias que ayudan a sobrellevarlas. Así, se recomienda llevar una dieta sana y equilibrada; descansar las horas suficientes y desconectar del trabajo; realizar ejercicio físico asiduamente; organizarse el tiempo; solucionar los problemas, no huir de ellos; relacionarse con los demás; confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades; querernos y valorarnos. En definitiva, una persona optimista, con confianza y fuerte sabrá sobrellevar las situaciones de estrés.

 

Estrés Postraumático

También existe el llamado estrés postraumático, una variante del anterior y que aparece tras un trauma o un suceso horrible. La persona que lo sufre no es capaz de superarlo y sufre recuerdos persistentes. Los niños son muy vulnerables a este tipo de estrés.

Algunos expertos señalan que cierta cantidad de estrés es necesaria ya que es la respuesta de nuestro organismo para adaptarse al entorno. Además, apuntan que en ocasiones es una llamada de atención para cambiar nuestra forma de vida.

TEXTO: Marta Marcos ; IMÁGENES:Archivo

Etiquetas: Salud

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