BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
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Restaurante La casita de Yeya en Punta Cana

Restaurante La Casita de Yeya, en Down Town (Punta Cana)

Un juego, un sueño, una realidad. Alma, corazón y vida como la famosa canción de Los Panchos, así es Yeya, una personalidad arrolladora, un carisma innato y siempre rebosando alegría.

Hay quien piensa que cada uno tenemos nuestro destino definido, que no somos dueños de él, pero lo que ha demostrado Yeya es que junto a su familia le han cambiado el rumbo al suyo.

Por amor ha vivido en varios países del Caribe, siguiendo los pasos de su marido, “el sector hotelero te obliga a cambiar de residencia con frecuencia y mi esposo trabajó durante 12 años en Sandals Resort, como Director Regional, una etapa en la que fuimos muy felices”. La casualidad, su empeño en ganar dinero para poder viajar y principalmente el esfuerzo del trabajo de cada día han convertido lo que Yeya creía que era un juego en un sueño.

La primera pregunta es obligada, ¿Háblanos de los orígenes de “La Casita de Yeya”?

Surgió hace cinco años, ya habíamos regresado a RD y vivíamos en Punta Cana donde mi esposo trabajaba en una cadena hotelera. En febrero cesó el trabajo, pero teníamos que esperar a que las niñas terminaran su curso escolar en junio.

En ese tiempo necesitaba generar dinero mientras mi esposo buscaba empleo pues no quería utilizar los ahorros, nunca gasto si no genero. Como la cocina siempre me ha atraído empiezo a correr la voz que hago catering y picadera, al principio no era verdad solo necesitaba ganar dinero. Al poco tiempo consigo un contrato para hacer unas empanadas y me va muy bien. Con el apoyo incondicional de mi esposo compramos un carrito, empezamos en Pueblo Bávaro y luego nos trasladamos a la Avenida Barceló. Era como un chimi con hamburguesas y “hot dog”, pero como a mí me gusta la comida más sustanciosa, añadí unas fajitas con tostones fritos y los fines de semana en la noche lo fusionaba con el sancocho.

Del carrito, pasas a “un ranchito” y de ahí a “La Casita”, ¿Cómo has vivido ese cambio ?

Realmente habíamos conseguido pagar nuestra casa humildemente pero no nos daba para viajar y yo quería viajar.

Al lado del carrito había una caseta de un negocio que quebró y pensé, esta es la mía, con esto logro hacer dinero para viajar. En ese momento ya me sentía “empresarita”, realmente era una empresaria y con el total apoyo de mi familia alquilamos la primera Casita de Yeya que realmente era más “un ranchito”

¿A que público te dirigíais?

Hacíamos comida dominicana, el dominicano no le da valor a su propia comida y aquí hay mucha gente de otras zonas del país que no podían comer la comida tradicional que cocinan las mamás. En Punta Cana, por toda la influencia turística y de extranjeros residentes los dominicanos cocinan menos platos complicados y elaborados como el chivo o el mondongo. Por eso abrimos la Casita de Yeya, para ofrecer la comida tradicional dominicana, la que hacen las mamás. Nos ha ido muy bien y le doy mil gracias a todo el pueblo de Punta Cana incluso al interior del país por todo el apoyo recibido.

¿En que año abres el local de la segunda Casita de Yeya?

En mayo de 2014 terminamos la reforma del local. Dos años antes estaba en “un ranchito”, “una caseta” al lado de “la casita”, se la compré a un muchacho, lo tuve muy claro a pesar de que la gente me decía que la estaba pagando muy cara. La compré con los empleados e hicimos muchas mejoras tanto en el negocio como en las recetas. Realicé una gran inversión porque cuando quieres algo tienes que invertir para que funcione. Remodelamos la caseta para dirigirnos a un público más amplio. Empecé poco a poco pero siempre con mucha perseverancia. Venía una gente de Higüey a cantar un karaoke que organizaba los sábados y eso atraía más gente. El negocio iba muy bien pero seguía sin conseguir suficiente dinero para viajar y ahí cojo La Casita, hoy en día es un compromiso. Todos estos años ha sido un acto de humildad, no hemos tenido ni la cocina ni las condiciones adecuadas. Podríamos decir que hasta ahora La Casita de Yeya ha sido una fonda y que ahora vamos a abrir el restaurante.

¿A lo que tu defines como fonda ha venido casi todo Punta Cana?

Sí, desde el más rico hasta el más sencillo y estaban encantados. Todos somos bellos en La Casita de Yeya, el pobre y el rico. Aquí todos somos iguales sin ninguna diferencia.

Desde pequeñita Yeya jugaba a cocinar y así fueron sus comienzos, un juego, el sueño empieza ahora donde va a jugar “en la liga de campeones”. Inaugura un nuevo local en el Down Town (Vía Martina), ni más ni menos que al lado de Coco Bongo. “Ahora tenemos una cocina de verdad, con extractores modernos, ahora soy una niña “chiquicara” (como dicen mis hijas, risas), lo digo con mucha humildad, ha sido un gran regalo de Dios.

¿Cómo vives esta evolución?

Se me fue dando sin darme cuenta, y ahora tengo el restaurante, he trabajado muy duro y el sueño se me ha ido dando sin querer. Yo no veo el mañana, veo el día a día, el hoy es más especial que el mañana. Siempre he sido muy feliz, en “el tiempo malito” fui feliz porque inicié con el carrito, “La casita de Yeya” no me ha hecho más feliz, me da alegría porque siento que he podido llegar a este lugar. Ahora voy a subir otro escalón más pero lo subo sin miedo, sin temor.

¿Cuál será el público del nuevo local?

Es importante saber que mi visión es sumar gente. Por un lado seguirá el mismo público que hasta ahora, pero con este nuevo escalón vamos a atraer a todos los turistas de los hoteles para que vengan a sentirse realmente en un ambiente puramente dominicano.

¿Qué novedades encontraremos en el restaurante?

Vamos a contar con la Chef Tita, muy reconocida porque le ha dado un “boom” a los platos dominicanos. Ha realzado y estilizado mis recetas que son muy sabrosas pero les faltaba afinar la presentación.

¿Qué platos vais a reinventar?

Van a ser las mismas propuestas pero mejoradas. Seguirá el sancocho, el mejor mondongo del país, según dicen, el mismo picante que tiene su fama, todo igual pero ahora la chef Tita va a reajustar la propuesta pero siempre con nuestra base, sin olvidar nuestras raíces: ajo, cebolla, orégano, naranja agria y una pizca de pimienta que esa es la base principal de La Casita de Yeya. Prácticamente todos los productos que tenemos son naturales, hay una persona que solamente pela ajos porque quiero ajos por un tubo en la comida. Vamos a añadir algunos platos más ligeros, más refrescantes como ensaladas.

¿Cuál es la comida estrella de yeya?

Todos los platos son estrella. Chivo, pescado, langosta, camarones todo esta rico porque lo hacemos con amor. La gente dice que el mejor sancocho es el de Yeya y el boca a boca funciona así que hasta los turistas vienen pidiendo el sancocho de Yeya. El mondongo aquí se llama “Nístido” porque es un mondongo de verdad. En mi pueblo le añaden la s al término nítido y como mi mondongo es auténtico se llama “Nístido”. ¡Hasta la gente “chiquicara” pide el mondongo “nístido”! (risas)

¿Cuál es el secreto de tu cocina?

Tienes que sentirte bien, no puedes preparar un plato si estas incómodo. Quiero un buen ambiente en la cocina, a todos contentos para que todo fluya, es muy importante la atmósfera. Cuando todo el equipo se siente dueño de tu lugar eso se refleja y procuro que mis empleados se sientan así, somos una familia.

¿Qué recomendarías a alguien que tiene un sueño o que quiera jugar a tenerlo?

Que no tenga miedo y que vaya, que se entregue día a día con amor y dedicación. El mismo temor hace que te vaya mal o que te vaya peor. Nosotros somos personas de riesgos y no tenemos miedo, con toda la inversión realizada en el restaurante se que nos va a ir muy bien. Pero paso a paso, yo nunca había tenido un restaurante y he ido avanzando al paso hasta llegar aquí.

¿Tus hijas se sentirán muy orgullosas de su madre?

Sí súper orgullosas de mí. Nos adoramos somos como hermanas pero saben que a la mamá hay que respetarla porque tengo un carácter un poco fuerte. La chiquita esta en Francia estudiando arte culinario, que no Chef, siempre me corrige (risas). Nicole, la mayor que tiene 22 años, se acaba de graduar en turismo y prepara una especialidad en Mercadeo, me esta ayudando bastante con la organización empresarial del restaurante porque ya no es una fonda y yo soy una artista. Tengo el don de ser alegre, esa alegría que “Papadios” me dio, hace que la gente me quiera y que vengan con cariño a mi negocio. La chiquita vendrá 6 meses pero se volverá a ir, a seguir con su formación de “arte culinario”.

La Casita de Yeya en la Vía Martina (Calle del Hambre), ¿con qué nos vas a sorprender?

Habrá una amplia oferta de postres que irán cambiando, pero como platos fijos ofreceremos: dulce de coco horneado, flan de leche de coco y muchas sorpresas más. En cuanto a la comida va a ser lo mismo pero evolucionado, si te quieres comer un chicharrón de pollo dominicano aquí, un pescado frito no tendrás que ir a la playa a comer porque aquí lo serviremos recién “pescaíto” del mar con los ojitos brillantes. Vamos a hacer un menú muy dominicano. Habrá una gran selección de bebidas y unos cócteles exquisitos. Yeya no quiere terminar esta charla sin mencionar a su esposo a quien define como “el más bello del mundo, el que me apoya, me acompaña, me cree, me impulsa, me da todo lo que quiero, el que nada es nada, de verdad, mi marido es mi sol, mi hombre mi todo…” Ella es pura pasión, que traslada a su cocina, a su familia y a cada uno de los comensales que llegan a su casa, “La Casita de Yeya”.

Mi agradecimiento al arquitecto José Daniel Romero que ha sido desde un principio el artífice del concepto arquitectónico y de todos los detalles".

RESERVAS/RESERVATIONS: 809 466 1096 | 809 399 1979

Texto: Almudena Haddad; Imágenes: Suresh

Etiquetas: Negocios

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