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Empatía, ponte en mi lugar

Empatía, ponte en mi lugar

Parecerá mundano, pero lo de “ponerse en los zapatos del otro” es una afirmación categórica, ya en primera o segunda persona, de que sólo estando en la situación del otro uno puede darse cuenta de la verdadera problemática por la que atraviesa. Y si no, ¿cuántas veces has visto a alguien llorando y, aún sin saber sus motivos, te sientes identificado?

Eso, es la empatía. La palabra procede de los vocablos griegos que significan “dentro de él” y “lo que se siente”. Actualmente, es una de las competencias más importantes de la inteligencia emocional o lo que es lo mismo, la forma en que nuestras emociones intervienen para tomar mejores decisiones.
La empatía supone comprender la vida emocional de otra persona, casi en toda su complejidad. Por eso interviene la escucha activa, la comprensión y el apoyo emocional. Además, implica tener la capacidad suficiente para diferenciar entre los estados afectivos de los demás y la habilidad para tomar perspectiva, tanto cognitiva como afectiva, respecto a la persona que nos expresa su estado emocional.
La escucha activa atiende a las manifestaciones no verbales, como sería el caso de los gestos físicos, la entonación, el tiempo de respuesta o el volumen. Y por otra parte, muestra interés en conocer los detalles del contenido de lo que está contando el otro.

La comprensión congruente se expresa tácitamente a través de mensajes directos de apoyo, que no invalidan o juzgan las emociones de la persona que relata sus sentimientos.
La empatía permite disfrutar de relaciones sociales, ayuda a sentirse mejor en el plano personal, facilita la resolución de conflictos, aumenta el carisma, permite ser más respetuoso y desarrolla capacidades de liderazgo, negociación y colaboración.
Un equipo de investigadores de Universidad de Colorado, escaneó el cerebro de sesenta y seis voluntarios mientras oían testimonios reales de dramas humanos, con diferentes desenlaces. Los voluntarios, además, debieron valorar cómo les hizo sentir cada historia de forma independiente, sin ningún escáner de por medio. El primer gran descubrimiento fue que no existe una región del cerebro en el que la empatía se desarrolle, sino una red que une diferentes zonas.

 

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TEXTO: Francis Torres; IMAGENES: Archivos

 

Etiquetas: Mente y Cuerpo

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