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Respiración

El Control de la Respiración

Dice el cantautor Pablo Milanés que hay que seguir llenando cada minuto de razones para respirar. Respiramos continuamente y adecuamos su ritmo a la tarea que estemos realizando de una manera automática.

El fin primordial es el de suministrar continuamente, a todas nuestras células, el preciado oxígeno y eliminar a través del acto espiratorio, el gas carbónico, producto de las diferentes reacciones químicas responsables del metabolismo energético.

La ventilación pulmonar, es el intercambio constante de aire que se presenta entre nuestro organismo y el medio ambiente. Su control busca mantener en todo momento, tanto en condiciones de reposo como de actividad física, en valores muy constantes, las presiones de los gases respiratorios, es decir, del oxígeno en la sangre arterial y del CO2 en la sangre venosa.

Con la notable característica de ser automática y voluntaria, la respiración se considera la manifestación externa de la energía vita. Su operación inconsciente está bajo el control de los centros primitivos en la médula. Durante el desarrollo de la conciencia y el control del proceso respiratorio, ponemos esta función bajo el control de la corteza cerebral.

El control de la respiración se produce automáticamente a través de los centros nerviosos respiratorios situados en el bulbo raquídeo y en la protuberancia, órganos de conducción de impulsos nerviosos, que se encargan de dirigir la frecuencia y el ritmo. Los centros respiratorios se activan cuando reciben estímulos de una serie de receptores ubicados a lo largo del cuerpo como los quimiorreceptores centrales que se sitúan en el líquido cefalorraquídeo como los periféricos, situados a nivel de la carótida, en el cuello por detrás de los músculos esternocleidomastoideo, los mecanoreceptores respiratorios, situados entre las fibras musculares lisas de las vías respiratorias y los mecanoreceptores periféricos, situados en las articulaciones y en los músculos estriados. Mediante su reporte de datos evalúan la situación química tanto en la sangre como en los tejidos.

La acción de respirar en la India tiene un significado metafísico, que combina lo físico, lo mental y lo espiritual. El Pranayama, proviene del sánscrito y conjuga el significado de Praya como la respiración y energía básica de la existencia y Yama, el control, que expande la energía primaria a través de nuestros cuerpos, nuestra psique y nuestra alma.

Por eso, para ellos la respiración adquiere una dimensión más profunda que entraña en sí misma una sabiduría. La misma que los griegos en el Mundo Antiguo exaltaban como elemento que mediaba entre el cuerpo y el alma.

Pranayama se define como el control de la respiración. Un intento voluntario y consciente de estabilizar los flujos de prana y apana, es decir, dos formas distintas de energía cuyos movimientos dinámicos están íntimamente ligados a la respiración que en sincronía conducen a un estado de equilibrio o de la interacción armoniosa. Denota un poder cósmico, o el poder de todo el universo que se manifiesta a sí mismo como la vida consciente en nosotros a través del fenómeno de la respiración. De ahí que textos como El Hatha Yoga Pradipika que hablan de las técnicas de pranayama, aseguren que a través del control de la respiración puede llegar a tener sabiduría necesaria para tener conocimiento de diferentes métodos de curación.

La técnica del Pranayama implica mucho más que simplemente la respiración para lograr la relajación, el equilibrio, la calma entre lo endógeno y lo exógeno. Es un término con una amplia gama de significados que integra como condición de su práctica haber alcanzado enteramente la perfección en asana, las posturas de yoga. Respiración y su control para cambiar nuestra conciencia de nosotros y del mundo que nos rodea, lo que en Pranayama sería despertar la energía espiritual o kundalini para causar un cambio drástico en la forma de ver el exterior y apreciar nuestro yo interior.

Texto: Elena Crespo; Imágenes: Archivo

Etiquetas: Mente y Cuerpo

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