BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
Síndrome Ulises

Síndrome de Ulises: en tierras lejanas

En los últimos años y debido a los cambios producidos en las economías mundiales ha crecido el número de personas que han salido de sus países en busca de oportunidades profesionales, muchas de ellas percibiendo esta situación como su única salida y como algo completamente nuevo para ellos y su entorno.

El fenómeno de la migración no es algo nuevo, a lo largo de la historia la humanidad ha vivido procesos de flujos migratorios especialmente intensos por diversos motivos que han marcado nuestro proceso evolutivo y han evidenciado nuestra tremenda capacidad de adaptación.

La experiencia de emigrar, como todo cambio importante en la vida, supone para el individuo un alto nivel de estrés que no siempre se encuentra en condiciones de manejar de forma correcta. La separación de sus seres queridos (con culpabilidad por haberlos abandonado), la sensación de desarraigo, el sentimiento de pérdida de gran parte de su propia identidad, la sensación de “ser nadie”, de no encontrar el lugar adecuado, los sentimientos de tristeza, soledad, añoranza, etc… Todos estos sentimientos hacen que en ocasiones la persona se encuentre inmersa en una tormenta emocional que la lleva a un intenso vacío y si persiste en el tiempo genera diversos trastornos psicosomáticos denominados síndrome de Ulises.

Las condiciones y motivaciones por las que cada persona decide o se ve obligada a salir de su lugar de origen son diferentes, algunas personas lo hacen en condiciones extremas y por ello sus dificultades son mayores, pero la intensidad con la que se vive la experiencia es totalmente individual.

Frecuentes cambios de humor, tensión, irritación, culpa, llanto, dolor de estómago, falta o exceso de apetito, dolor de cabeza, son algunos de los síntomas del síndrome de Ulises.

Este síndrome como muchos otros trastornos de origen emocional no es tenido en cuenta como algo importante fundamentalmente por su desconocimiento. En la mayor parte de las ocasiones el entorno de la persona no es lo suficientemente sensible como para entender su situación y añade una carga emocional adicional de culpa a quién lo padece al recriminarle su actitud ante su nueva situación. Lo ideal sería poder entender que la persona está sufriendo e ir ayudándola a que poco a poco vaya elaborando su duelo y comprendiendo que en esencia, sigue siendo la misma persona.

La vida familiar se resiente especialmente en estas situaciones, los integrantes de la misma suelen llevar ritmos diferentes en cuanto a su capacidad de adaptación, a veces unos siguen en su mundo “pasado” mientras que otros ya se han incorporado al “nuevo”, o incluso algunos siguen entre los “dos” mundos, pensando que abrir la puerta al “nuevo” es una forma de cerrar el anterior y por tanto dejarlo marchar. Que todos los integrantes de la familia respeten con cariño y paciencia el ritmo individual es la clave para la armonía y adaptación de todos.

Nuestra mente dirige nuestros sentimientos, por ello es bueno enseñarla que no olvide que la esencia de cada ser humano es la misma esté donde esté.

Bacana Magazine

Etiquetas: Mente y Cuerpo

ga('send', 'pageview');