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Hernán Arriaga

Hernán Arriaga, Visión cosmopolita

La historia de Hernán Arriaga como diseñador internacional, se conoce en República Dominicana a raíz de su trabajo en la decoración de la casa de un amigo dominicano, Carlos Malla.

Su visión cosmopolita del diseño, lo ha llevado a la mezcla de diferentes culturas, al rescate de lo antiguo y a la absorción de las más modernas tendencias.

La fusión de estilos y la buena selección de colores han hecho un sello del artista de origen argentino pero que ha sido encantado por la magia de la isla, tal como lo ha expresado en varias ocasiones cuando se ha referido al país que le ha inspirado con los “aires de azul mar”.

Fundamental en su concepción de la satisfacción al cliente es la interpretación de sus necesidades. Ha sido capaz de aprovechar muebles ubicados en locaciones anteriores y les ha sabido situar en su adecuado espacio aún cuando se hubiese tratado de lugares en Madrid, Miami o Santo Domingo.

El clima caribeño lo motiva a la selección natural de los tonos por eso declara que para lograr la adaptación de los muebles de una casa a otro espacio, en buena medida se alcanza “ buscando colores divertidos como el celeste y el blanco para hacer una combinación interesante,..

Conservar y renovar lo antiguo es darle nueva vida a lo que los años se ha encargado de envejecer. Hernán es un conservador, pero no en el sentido de las ideas, muy por el contrario, hablamos de su consideración sobre que no hace falta comprar muebles nuevos ya que podemos mantener los de la primera casa. Los objetos tienen su historia, y ésa la hemos compartido de conjunto por lo que si se han vuelto anticuados, lo mejor es darles un nuevo aire y que sigan a nuestro lado.

Este especialista incorpora materiales como pieles, rocas, maderas y productos naturales. Los diseños en los dormitorios con combinaciones de blanco y una gama de azules, realzan la elegancia. La introducción de la luminaria francesa del siglo XIX con la presencia de un chandelier, da un toque de distinción y antigüedad al espacio moderno. Conchas de mar de Samaná, traducen el toque marino y la proximidad a la naturaleza.

Negros laqueados en las vitrinas y los colores con brillo nos trasladan al ambiente inglés del siglo XVIII. La majestuosidad de las sillas por su parte igualmente, inunda de elegancia y solidez.

Las columnas como arrastradas de otros tiempos, han sido ubicadas dentro de la sala para mostrar una vez más la fusión de los siglos. Un rostro y un busto voluptuoso femenino rompen las rectas creadas por los fi nos pliegues blancos de las cortinas.

El cuarto de baño, presume de espejos y refl eja con intensidad la luz. Un antiguo armario se presenta como la pieza principal por edad, dejando menos impacto a las piezas modernas, pero logrando a la vista una interrelación tácita.

Arquitecto del espacio y administrador de los tiempos, este joven diseñador no pierde oportunidad de jugar con los años, ubicando candelabros antiguos para encender tiempos modernos.

TEXTO: Tatiana Antelo. IMÁGENES: Hernán Arriaga

Etiquetas: Estlo de vida

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