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Padre Canales

La historia del Padre Canales

Uno de los relatos que esbozó sobre el papel, el escritor, abogado y poeta dominicano César Nicolás Penson Matos, fue la del asesino Juan Rincón.

Procedía de la isla de Cumana, Venezuela y había llegado a República Dominicana para estudiar y graduarse.

Rincón había asesinado a su esposa embarazada y por eso, huyó a Puerto Rico donde contrajo nuevas nupcias, una segunda unión sostenida con engaño y malos tratos hacia esta. Denunciado y deportado por las autoridades judiciales de la Isla del Encanto, volvió a Santo Domingo.

Juan Rincón, valiéndose de sus influencias y de la posición de su tío deán, evadía la justicia y no había sido apresado, a pesar de las múltiples fechorías cometidas, es entonces cuando asesina al Padre Canales, enarbolando un acto de violencia en el que emplea una magnifica espada, dicen que proveniente de Toledo, por su belleza y calidad, con gavilanes y adornos de plata, para matar sin piedad al sacerdote.

En el juicio de Juan Rincón, la ciudad de Santo Domingo, que en aquel momento tenía cerca de 25 mil habitantes la ciudadanía condenaba el acto cometido por este y sus anteriores, atroces tropelías. En el juicio cuando el juez le preguntó: “¿Quién mató al padre Canales?”, acto seguido el monstruo asesino, impasible y con tono fiero respondió: -¡La justicia de Santo Domingo!. Sorprendido el magistrado, procedió, esta vez con voz severa, a preguntarle de nuevo al prevenido: ¿Quién mató al padre Canales? “He dicho, insistió el asesino, que la justicia de Santo Domingo, porque si cuando yo, agregó con tono sentencioso e insolente, maté a mi primera mujer embarazada, me hubieran quitado la vida, no habría podido matar al padre Canales”.

Merced a tan contundente respuesta, la historia describe cómo el pueblo dominicano quedó profundamente afectado por las declaraciones, ya que verdaderamente había habido una relajación del sistema legal imperante que había favorecido el que un brutal asesino estuviera en libertad y el que las influencias sociales malsanas permitieran terribles asesinatos a personas inocentes. Con esta historia, Penson subraya como moraleja que aquellos que pierden el temor a las leyes y al respeto entre sus iguales, burlando a las instituciones y protegiendo comportamientos ilegales, insanos y temerarios, son más criminales que los propios delincuentes que luego son sometidos antes la acción reparadora de la justicia.

¿Quién mató al padre Canales?

“He dicho, insistió el asesino, que la justicia de Santo Domingo, porque si cuando yo, agregó con tono sentencioso e insolente, maté a mi primera mujer embarazada, me hubieran quitado la vida, no habría podido matar al padre Canales”

TEXTO: Alina Fernández; IMÁGENES: Suresh.

Etiquetas: Historia

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