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Túneles bajo tierra

Túneles bajo tierra, descubren tesoros antiguos de la época colonial

Las luminosas plazas y callejuelas de la Ciudad Colonial en Santo Domingo, ocultan un submundo muy poco explorado y prácticamente inaccesible, con kilómetros de galerías y laberintos defensivos.

Eran usados para conectar estratégicamente bajo tierra, los edificios más emblemáticos de la primera urbe del Nuevo Mundo y protegerla de las invasiones, como los próximos a la antigua muralla oeste que circunscribe la zona. Un fascinante paseo cuyo acceso es intrincado y limitado pero que alberga posibilidades para abrir los ojos y soñar despierto.

Largos pasadizos entre grandes sillares de piedra interconectan las basílicas Nuestra Señora del Carmen, Las Mercedes, Santa Bárbara, el Convento, hoy Ruinas de San Francisco, la Iglesia Regina Angelorum, con la Basílica Menor, Catedral Santa María de La Encarnación Primada de América. Otros como, los que tiene la iglesia de San Carlos, situada en la gran cuesta de la ciudad, tienen un túnel estrecho pero en buen estado, que llega hasta la costa del Caribe, cerca de un desagüe en la Plaza del Vigía, frente al puerto. De hecho, en el interior del templo de Santa Bárbara se puede ver en una habitación lateral, un pasadizo subterráneo que servía a los antiguos sacerdotes como mecanismo de escape frente a la abrupta intromisión de los piratas. Es el túnel más elevado de todos los existentes en los templos de la ciudad colonial. El motivo está claro, con 15 metros de altura, daba la posibilidad a los curas, en caso de un ataque, a poder salir a caballo por el pasadizo y llegar a los montes de las afueras, que era donde estaba la salida del corredor. Con el tiempo, cuando los asaltos de piratas cesaron, el túnel fue utilizado como catacumbas, donde se abrieron tumbas para enterrar a los sacerdotes fallecidos.

Verdaderos tesoros subterráneos que incluso, dicen escondían cofres de oro, como relatara la hija del Generalísimo Máximo Gómez, Ignacia Gómez, conocida como Doña Ñañá, en la ubicación concreta de la calle Hostos, justo desde la calle Las Mercedes, donde inicia la antes llamada Cuesta del Vidrio, que conduce directamente al derruido Convento de San Francisco.

En las remodelaciones del Parque Colón que hiciera el Ayuntamiento entre los años 1900 y 1910, se descubrió la extensión de los túneles y la buena conservación de los mismos. El tránsito a través de los mismos es sencillo, aunque hay que tener en cuenta las condiciones de humedad que empapan estando quieto y una evidente falta de oxígeno que impide respirar con normalidad, por un conducto se filtra el agua a través de la porosa roca.

La oficina de Patrimonio Monumental ha abierto en varias ocasiones tours guiados para conocer este entramado subterráneo pero en realidad, son pocos los dominicanos que conocen las alcantarillas coloniales de Santo Domingo, por su acceso restringido. El recorrido de aproximadamente dos cuadras, se inicia en la calle Isabel la Católica esquina Restauración y termina en el patio del restaurante La Atarazana.

Según, los historiadores la construcción de las mismas se inició en 1502 antes de que comenzara a erigirse la ciudad. Un canal sólido, cuya estructura recogía las aguas de una cuenca denominada Caño Sucio que arrastraba gran cantidad de animales y residuos sólidos.

TEXTO: Elena Crespo; IMÁGENES: Suresh.

Etiquetas: Historia

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