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Francisco Alberto Caamaño

Francisco Alberto Caamaño. Líder de la determinación del pueblo dominicana

El 24 de abril de 1965, República Dominicana despierta convulsionada en un mar de disparos. Por una parte civiles y militares que apoyaban a Juan Bosch, quien había sido constitucionalmente electo como presidente.

Por otra, los acólitos de Donald Reid Cabral que bajo una fuerte estructura militar al frente del general Elías Wessin y Wessin querían mantenerlo en el poder. Una complicada situación que conlleva a la intervención estadounidense en el conflicto.

En el impás de mayo a septiembre de ese año, irrumpe una figura clave en este contexto bélico nacional. Se llamaba Francisco Alberto Caamaño Deñó y había nacido en Santo Domingo. Su padre, miembro del Ejército Nacional, había conseguido la confianza del dictador Trujillo, y había ocupado el puesto de Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas.

Pese a su cercanía con el “trujillismo”, Caamaño contraviniendo las aspiraciones de su padre, se incorpora a la Academia Naval y concluye sus estudios militares en Estados Unidos y Panamá, con una carrera en ascenso hasta llegar al rango de Mayor. Cuando le trasladan a la Policía Nacional sufre una crisis moral por la profusa corrupción de que la se beneficiaban los jefes de las instituciones militares. Por eso, encabeza un complot para la destitución del jefe de la Policía, el general Belisario Cedeño y lidera el Movimiento Enriquillo, agrupación secreta de oficiales de todos los cuerpos armados que perseguía la reposición del gobierno de Juan Bosch. En el ocaso del 25 de abril, en medio fuertes bombardeos coordina las operaciones en los alrededores del puente Duarte y entrega armas a los civiles, para contrarrestar el poderío de los militares contrarios al proceso revolucionario. En la tarde del 26 de abril, el presidente José Rafael Molina Ureña, quien había asumido el puesto la tarde del día anterior, sin decretos formales, nombra a Caamaño como ministro de las Fuerzas Armadas. En medio de su defensa en torno al puente Duarte, Molina Ureña le convoca a una reunión en la embajada de Estados Unidos. El embajador William Tapley Bennett había rechazado actuar como mediador en el conflicto y les obliga a rendirse sin condiciones. Caamaño rechaza rotundamente la postura de Estados Unidos.

El 28 de abril, Caamaño crea el Comando Constitucionalista, con el fin de culminar las operaciones que acabaran con la resistencia opositora. Ante esta perspectiva, el Gobierno de Estados Unidos ordena la invasión del país. Es entonces cuando el 3 de mayo, la Asamblea Nacional le designa Presidente de la República, sin renunciar a su condición de militar.

En la presidencia del Gobierno Constitucionalista, se consolida como la gran figura latinoamericana símbolo de la lucha por la autodeterminación de los pueblos. A través de la Organización de Estados Americanos acepta negociaciones con el Gobierno estadounidense y renuncia, para dar paso a Héctor García Godoy, quien gobernaría hasta el 1 de julio de 1966. Mientras tanto, él se marcha como agregado militar en la embajada de Londres. Habían trascurrido tres meses de épica resistencia ante la invasión norteamericana. En los meses finales de 1965 e iniciales de 1966, Caamaño busca crear una organización secreta de civiles y militares para llevar a cabo una nueva revolución. Se traslada a Cuba pero no logra un acuerdo formal con las organizaciones políticas. No obstante, reúne a un grupo de seguidores y desembarca en República Dominicana por la Playa Caracoles, en Azua, al Sur del país, el 3 de febrero de 1973. En la Cordillera Central, el grupo es identificado por un destacamento del ejército. Dos de los guerrilleros, Eberto Lalane José y Alfredo Pérez Vargas, resultan muertos. Caamaño decide no abandonarles y combate contra sus perseguidores hasta ser capturado herido. Su fusilamiento, horas después, y la desaparición de sus restos pretendieron borrar su legado. Sin embargo, hoy en día el pueblo dominicano lo recuerda como uno de sus históricos héroes.

Crisis moral
Cuando le trasladan a la Policía Nacional sufre una crisis moral por la profusa corrupción de la que se beneficiaban los jefes de las instituciones militares. Por eso, encabeza un complot para la destitución del jefe de la Policía, el general Belisario Cedeño y lidera el Movimiento Enriquillo, agrupación secreta de oficiales de todos los cuerpos armados que perseguía la reposición del gobierno de Juan Bosch

Diálogo
En la presidencia del Gobierno Constitucionalista, se consolida como la gran figura latinoamericana símbolo de la lucha por la autodeterminación de los pueblos. A través de la Organización de Estados Americanos acepta negociaciones con el Gobierno estadounidense renuncia, para dar paso a Héctor García Godoy, quien gobernaría hasta el 1 de julio de 1966.

TEXTO: Elena Crespo; IMÁGENES: Suresh.

Etiquetas: Historia

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