BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
Isabel Allende

Isabel Allende, lo que esconde detrás de la pluma

Hay personas que no necesitan presentación que su nombre de pila habla por sí solo ¿has leído el último libro de Isabel?, y se sobreentiende que nos referimos a Isabel Allende. Por algo es la escritora que más libros ha vendido en español, sus obras se han traducido en más de 35 idiomas y solo con su primera novela alcanzó más de sesenta millones de libros vendidos en todo el mundo.

Chilena de nacimiento y americana de adopción, ¿en qué idioma piensa y escribe?Pienso, escribo y hago el amor en español. Puedo escribir un discurso o un artículo en inglés, pero la ficción sólo me resulta en la lengua materna.

¿Cómo transcurrió su infancia?

Mi primera infancia fue en la casa de mis abuelos, digamos mejor, de mi abuelo, porque mi abuela murió cuando yo era muy chica. No fue un tiempo feliz. Era una niña sensible, solitaria, demasiado imaginativa, pero tuve el cariño incondicional de mi madre.

¿Qué han representado la figura de sus abuelos en su vida?

Mi abuela representa la magia, la espiritualidad, la libertad intelectual y algo de locura, que siempre le da sazón a la existencia. Me he inspirado en ella para el presonaje de Clara en La Casa de los Espíritus y hay algo de ella en muchos otros personajes de mis novelas. Cuando necesito fantasía, pienso en ella. Mi abuelo era un hombre trabajador, más bien severo, responsable, gran patriarca de la familia. De él aprendí a no quejarme, a no pedir nada y en lo posible no deber nada, a valerme por mí misma, ayudar al prójimo, ser responsable, puntual y practicar la generosidad calladamente. Para mi abuelo nada era más horrible que la ostentación y la indiscreción. Esas herramientas que él me dio me han servido mucho en la vida.

¿En qué sentimientos se ha basado su vida?

Creo que he hecho mi vida con una combinación de las rígidas normas que me dio mi abuelo, la magia de mi abuela, el cariño de mi madre y el sentido común de mi padrastro, el inefable tío Ramón, como lo he llamado siempre, quien ya tiene 101 años. Todo eso me ha ayudado, me ha impulsado hacia adelante y me ha permitido navegar con dignidad entre los escollos de la vida. Pero, sobre todo, he tenido muy buena suerte.

¿Tiene buena memoria?

Tengo pésima memoria para todo menos para las historias. Se me olvidan hasta los nombres de mis nietos y nunca estoy segura si mis recuerdos se aproximan a la realidad o si los he inventado. Sin embargo cuando una historia me interesa, no se me olvida más. Algunas se convierten en obsesiones y termino por escribirlas para exorcisarlas.

Periodista y presentadora en Chile antes del Golpe de Estado, ¿cómo vivió el exilio?

También en el exilio tuve buena suerte, porque pude ir a Venezuela, que en los años setenta era un país generoso, rico que recibía con los brazos abiertos a inmigrantes que llegaban de todo el mundo, porque había oportunidades y trabajo. Para mí fue difícil, especialmente al principio, porque vivía con la maleta lista para regresar a Chile, siempre mirando hacia el sur, esperando la vuelta de la democracia. No podía imaginar que la dictadura duraría casi 17 años. Mi marido consiguió trabajo en provincia y nos veíamos cada dos o tres meses, porque yo me quedé en Caracas con los niños. Eso fue fatal para nuestra pareja y al fin terminamos divorciados.

¿Qué recuerdos tiene de Venezuela?

Venezuela era un país alegre y desordenado, había mucho dinero y mucho derroche, pero también existía la Venezuela oculta, la de los pobres que no gozaban de la abundancia del petróleo. Esa disparidad explica el populismo de Chávez, que movilizó a los sectores ignorados por los partidos políticos tradicionales. Hice muy buenos amigos en Venezuela. La familia Torres nos adoptó; mis hijos crecieron con sus “primos” adoptivos, los Torres. Allí escribí mis tres primeras novelas, La Casa de los Espíritus, De Amor y de Sombra y Eva Luna. Le tengo mucho, mucho cariño a ese país y espero que la terrible crisis que está viviendo se supere pronto.

¿Escribe por instinto?

La inspiración se parece mucho a la intuición y al instinto, pero no hay escritura sin trabajo y disciplina.

Muchos de sus libros son experiencias de familiares directos, ¿qué la lleva a compartir con su público lo que otros definirían como intimidades?

Mi abuelo se debe estar revolcando en la tumba con mis indiscreciones. La verdad es que no tengo secretos, todo lo puedo contar y compartir. Una vez mi madre me preguntó si no me sentía muy vulnerable por contar tanto de mi vida privada y le expliqué que no es lo que uno comparte lo que nos hace vulnerables, sino los secretos que guardamos. Hace poco tiempo de su separación de Willie, su pareja durante muchas décadas.

Ha dicho que cuando pasa la pasión hay que embellecer la relación¿Cómo se hace?

Evidentemente, por mucho que traté, no fui capaz de embellecer la relación, puesto que terminamos divorciados. Espero tener mejor suerte con el amor que tengo ahora. Procuro embellecerlo con sentido del humor, naturaleza, un perro, varios amigos, libros, música, y por supuesto sensualidad.

¿Disfrutaría del llamado lujo de la soledad, aún cuando ha sido la compañía una constante en su vida?

Para escribir se necesita silencio, soledad y tiempo. Casi toda mi vida he tenido una pareja y mucha vida familiar, pero mi espacio de soledad es sagrado y lo defiendo a muerte.

¿Cuál es la cicatriz que lleva con mayor orgullo?

El duelo de Paula, que me hizo fuerte, desprendida y realista.

¿Es más sabio uno cuanto más viejo?

La vejez no nos hace sabios, nos hace más de lo que ya somos. Si uno es mezquino, con la vejez no se pone generoso, sino más mezquino. Para ser un viejo sabio hay que comenzar temprano en la vida a cultivar la sabiduría.

¿Cómo se imagina su vejez?

No me la imagino, la estoy viviendo.

¿Quiénes son las Hermanas del Perpetuo Desorden?

Cinco amigos con quienes me junto semanalmente desde hace 25 años para compartir nuestras vidas.

SU OBRA

¿Cómo nace una escritora, qué ocurre el 8 de enero de 1981?

Mi primera novela comenzó ese 8 de enero de 1981 como una carta para mi abuelo, que se estaba muriendo en Chile. Supongo que tenía toda la novela adentro, pujando por nacer. La escribí de noche, porque trabajaba 12 horas diarias, sin un plan, sin pensar, página a página, como si me dictaran. Siempre he creído que mi abuela mágica me la sopló desde el Más Allá. Desde entonces he empezado todos mis libros, que ya son 23, un 8 de enero. Por supuesto, en eso hay una pizca de superstición, pero sobre todo hay disciplina, la disciplina inculcada por mi abuelo en la infancia.

Y llegó la primera novela “La Casa de los Espíritus” ¿cómo vivió ese éxito?

Se puede decir que no me di cuenta del éxito, porque vivía en Venezuela, donde no llegaban los ecos de lo que estaba pasando en Europa con el libro. Cuando se publicó, mi agente, Carmen Balcells, me dijo que cualquiera puede escribir un buen primer libro, porque pone en esas páginas todo lo que sabe y todo lo que ha vivido, dijo que el escritor se prueba en el segundo libro. El siguiente 8 de enero comencé De Amor y de Sombra para probarle a Carmen (y a mí misma) que yo podía ser escritora. Tres años más tarde, cuando por fin me di cuenta de que mi primera novela tenía un destino excepcional, dejé mi trabajo y me atreví a planear mi futuro en la literatura.

Hay que ser muy valiente para abrir sus sentimientos en momentos tan duros como los que vivió con su hija ¿qué le llevó a escribir “Paula”?

El año de la enfermedad y la muerte de Paula fue muy doloroso, los días pasaban todos iguales en un estado de confusión y desesperación. Escribir fue mi manera de soportar el duelo, ordenar los recuerdos, aceptar lo ocurrido, preservar y honrar la memoria de mi hija. Ese libro me salvó de una feroz depresión y me enseñó que la muerte es un grave inconveniente, pero no es un obstáculo para la comunicación y para el amor. Mi hija está siempre conmigo. De todos mis libros, Paula es el que más respuesta ha tenido de los lectores. En los últimos 25 años he recibido miles de cartas y mensajes de lectores conmovidos. Todos tenemos pérdidas y duelos.

Tras esta dura etapa, ¿se sumerge en la lujuria y la gula escribiendo “Afrodita” y huyendo del amor?

Afrodita no es sólo una oda a la lujuria y la gula, es también una exploración de los sentidos y del amor. Nunca he huido del amor, al contrario, siempre lo he buscado y cuando lo he tenido lo he cuidado mucho. Lamento que mis dos matrimonios terminaran en divorcios, pero eso no me ha restado entusiasmo por el amor, el romance y la pasión. A los 74 años he vuelto a encontrar amor y pienso cuidarlo mucho, para que me dure hasta el final.

Completa la trilogía La Casa de los Espíritus, Hija de la Fortuna y Retrato en Sepia, empieza en el año 1848 para llegar a 1973, más de cien años ¿cómo se traslada de una época a otra?

He escrito varias novelas históricas, un género que me encanta, porque una vez que investigo a fondo la época y el lugar donde ocurren los hechos, el resto se da fácilmente. Para trasladarme de una época a otra, antes leía docenas de libros y documentos, pero ahora tengo además la ayuda de Internet, donde encuentro mucha información. Lo más interesante es siempre lo escrito en el momento por quienes vivieron los acontecimientos. Por ejemplo, en el caso de Hija de la Fortuna, me sirvieron mucho las cartas escritas por mineros chilenos que fueron a la fiebre del oro en California y escribieron a sus familias en Chile. Ellos aportaron una visión diferente a la versión oficial de los libros de historia.

¿Cree que el libro en papel desaparecerá?

No, pero será un objeto raro de coleccionistas. El futuro es digital o tal vez nos implanten un chip en el cerebro y tendremos acceso a la literatura universal mientras dormimos.

¿Las historias la eligen a usted o usted elige las historias?

La elección es mutua. Las historias andan flotando en el aire y aquellas que se relacionan conmigo de alguna manera pueden terminar en mi computadora. Ellas me buscan y a algunas les doy la bienvenida.

¿Qué representa para usted cada novela? y ¿qué le aporta?

Cada libro responde a un sentimiento profundo, una experiencia de vida má bien dolorosa, una obsesión. A veces termino el libro sin saber por qué he escogido ese tema – como La Isla Bajo el Mar – pero después de su publicación cuando empiezo a recibir los comentarios de la crítica y de los lectores, entiendo mi motivación. En ese caso el tema no es solamente la revuelta de los esclavos en Haití hace más de doscientos años; el tema fundamental es el poder absoluto con impunidad. Eso siempre me ha obsesionado.

“La isla bajo el mar” ¿Qué le llevó a narrar una historia en República Dominicana?

Iba a escribir sobre Nueva Orleans y cuando comencé a estudiar la historia de la ciudad comprendí que su sabor francés proviene de 10,000 refugiados que llegaron de Haití en 1800; eran colonos franceses blancos huyendo de la revuelta de los esclavos. Esa historia era mucho más apasionante que la que yo había planeado. “Más allá del invierno”

¿Cuál es la temática del nuevo libro?

Tres personajes se encuentran atrapados en una tormenta de nieve durante tres días en el estado de Nueva York. Es una historia contemporánea, ocurre en enero de 2016. Me inspiré en una frase de Albert Camus: En medio del invierno descubrí que tengo en mí un verano invencible. Mis personajes están en invierno en Brooklyn, que metafóricamente representa el estado invernal de sus vidas. Una circunstancia dramática les hace descubrir el verano invencible que todos tenemos dentro, es decir, la capacidad de lanzarnos a la aventura, de correr riesgos, de reírnos, de amar y de ser solidarios. En EEUU es políticamente incorrecto ser racista,

¿Considera que hay mucho racismo? ¿Es una victoria de las “fuerzas de exclusión” el mandato presidencial de Donald Trump dentro de la sociedad norteamericana?

Hay racismo en el mundo. En algunos países, como los Estados Unidos, está mal visto. En otros lugares ni siquiera se cuestiona. La tendencia natural de la humanidad es formar clanes, pequeños grupos que nos identifican, y excluir a quienes son diferentes. A medida que evolucionamos, vamos superando lentamente estas limitaciones. Veo que las generaciones más jóvenes son mucho menos racistas que sus progenitores. Desgraciadamente Donald Trump representa lo más temible de la sociedad norteamericana: racismo, xenofobia, misoginia, desprecio por la ciencia y los valores intelectuales, machismo, nacionalismo y populismo.

¿El pueblo chileno es racista en general?

Nuestro racismo se llama clasismo. El sistema de clases es tan excluyente y cruel como el racismo.

Isabel, la mujer de las mil vidas que ha conseguido llegar directamente al alma de las personas y que ha conquistado nuestros corazones. Valiente y apasionada pero sobre todo alguien que no ha estado de paso por esta vida, ha saboreado cada segundo como si no hubiese un mañana, se ha caído y levantado siendo cada vez más fuerte. A ella le habría gustado ser más alta pero cuando alguien es tan brillante no necesita ni altura ni belleza aunque la tenga.


MUY PERSONAL

¿A qué ha tenido que renunciar en la vida?
A ser alta.

¿Cuál ha sido su mayor éxito?
Mis dos hijos.

¿Qué le quita el sueño?
La desigualdad y la pobreza.

Un viaje por realizar
Ninguno, he viajado demasiado.

Un libro
El próximo que voy a escribir.

Una canción
Gracias a la vida.

Una película
Shakespeare in love.

Sus hobbies
Hacer collares para mis amigas.

Lo que más detesta del ser humano
La crueldad.

Lo que más valora del ser humano
La decencia.

Un rincón en el mundo
Mi pieza y mi cama.

Un recuerdo
Mis niños recién nacidos en mis brazos.

Un momento
Cuando vi la primera edición de La Casa de los Espíritus.

Una manía
El orden.

Cuando era pequeña, ¿que quería ser de mayor?
El Zorro.

Las claves de su éxito
Disciplina y buena suerte.

TEXTO: Almudena Haddad ; IMÁGENES: Lori Barra

Etiquetas: Hablando con...

ga('send', 'pageview');