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Freddy Ginebra

Hablando con Freddy Ginebra

Freddy Ginebra posee un aura especial, no se muy bien como serán los ángeles pero si dejo volar mi imaginación probablemente se parezcan mucho a él.

Esa mirada limpia y penetrante te deja ver el camino que ha recorrido a lo largo de su vida. Sabiduría, positivismo, experiencia y paz son algunas de las muchas sensaciones que transmite. Publicista por antonomasia, productor de televisión y escritor entre otras son las facetas que ha desempeñado hasta la fecha. Un dominicano del mundo, tremendamente orgulloso de su tierra que como bien dijo Leonardo Padura “sería el mejor embajador que el país podría tener en el extranjero”.

El respeto que sentía por su papá le llevó a graduarse en derecho solo para complacerle, vivió durante cinco largos años “esclavizado a las leyes” y a ejercer durante algunos meses, pero se le hacía demasiado cuesta arriba y lo abandonó. Su ilusión era ser periodista y para formarse eligió la Universidad de Columbia, pero no pudo ser por su nivel de inglés. Finalmente estudió algo de inglés y televisión y tras un tiempo regresó RD a trabajar en una de las mejores agencias de publicidad, donde ya había estado en su época de estudiante.

Se define como decía Machado, “voy haciendo camino al andar”, no es amigo de hacer muchos planes, eso le ha dado un toque más divertido a su vida. “Cuando uno está bien orientado, la vida va caminando”. Sin duda lo dice una persona que ha pasado por facetas laborales totalmente distintas: un banco, asociación de ahorros y préstamos, televisión, publicidad y teatro y que ha recibido los reveses de la vida con mucho positivismo.

Durante 20 años su vida transcurrió en la televisión produciendo programas de éxito: “Cita con la juventud” en 1963, “Gente”, “Dígalo como pueda”, “Tic Tac Toc” etc.., llegando incluso a actuar en algunos de ellos. Una trayectoria apasionante regada de pasión y perseverancia que nos cuenta en una entrañable reunión de amigos, consigue parar el reloj y hacerte vivir junto a él todas sus experiencias.

Ahora para sorpresa de todos, a sus 72 años se ha reinventado y ha vuelto a los escenarios, ¿esta faceta la tenía dentro pendiente de realizar? ¡Claro, hice teatro en mi juventud, la semilla quedó dentro y hoy esta brotando un árbol! Estoy muy feliz, me pongo nerviosísimo, los primeros diez minutos siento que se va abrir la tierra, después entro en confianza con el público y es muy divertido.

¿En que momento decide lanzarse a los escenarios? Con los años uno tiene que ir inventándose la vida porque sino se deprime, se angustia, entra la melancolía y espera la muerte y ésta responde muy atinadamente. Después de cumplir los 70 sentí que había llegado el momento de volver a actuar. En los últimos meses he estado en Colombia, La Habana, y en una gira por España y Portugal donde además abriré dos festivales. En agosto iremos a Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile. Esto me tiene “felicísimo”.
He tenido que dejar cosas fuera, pues ahora lo que hago es cultivar nuevos amigos, disfruto de la vida y le recomiendo a todas las personas que pasan de los 70 que se embarquen en un proyecto nuevo que les emocione, que les excite, que les ponga nerviosos.

¿Cómo transcurren sus actuaciones? Cuento historias de la vida real, seleccioné varios temas que abarcan la soledad, la relación con los padres, una especie de filosofía de vida, el enfrentamiento con la muerte, el descubrimiento del niño que llevamos dentro... Para mi sorpresa todo el público termina de pie aplaudiendo y eso me hace muy feliz, no porque me crea un actor sino porque siento que de alguna manera lo que digo llega a la gente, aunque realmente no es nada nuevo.

Ha publicado varios libros con todas las entrevistas que ha realizado a personalidades del mundo entero, ¿Cuál ha sido la más complicada? Cada una tiene sus peculiaridades, pero sin duda la de Gabriel García Márquez fue muy buena. Coincidimos en la Habana y pensé que nos habíamos hecho grandes amigos, no concedía entrevistas a nadie pues estaba de descanso pero aceptó la mía a condición de que fuera creativo y no le planteara las preguntas que le hacen habitualmente. Preparé a fondo la entrevista, no había Internet en esa época y estuve en Casa de las Américas buscando información. La cita era en el marco de un desayuno en el hotel y alguien me comunicó a las 7 am que se había cancelado. A mediodía me lo crucé en el salón, fui a dar un abrazo a mi amigo y ese tipo me tragó vivo, me dijo de todo y yo no entendía nada y así se lo hice saber ya que había cancelado él la entrevista. Finalmente descubrí que me habían gastado una broma de mal gusto. Traté de hacerle entender el mal entendido y le hice saber que yo tenía que volver con sus respuesta pues si no se consideraría una falta de respeto hacia mi país, hice mi papel de actor me subí a un sillón e hice mi rol de tal forma que le asusté, ese tipo me dijo tantas cosas que al final sentí lástima por él. Mientras hacía una entrevista a Portocarrero me comunicaron que el gobierno cubano había organizado todo y que me recibiría a las 19:00 h. Estaba feliz pues pensé que había entendido y olvidado todo pero fue todo lo contrario… el tipo me estaba esperando y me dijo: “no se quién eres pero me han obligado a concederte la entrevista, tienes diez minutos”, se me pegó tan cerca que le quería morder la nariz pues sentía su respiración. Cuando saqué mi grabadora me dijo: “tú no eres ningún periodista, los periodistas buenos no sacan la grabadora”. Estaba tan pegado a mí que le empujaba un poquito para poder respirar, fue la entrevista más incómoda de mi vida. Cuando salí apagué mi grabadora y estaba feliz porque había conseguido mi propósito.

¿Ha vuelto a coincidir con él? Una vez estaba con Juan Luis Guerra en su casa y contesté al teléfono y dije ¿quién habla? Soy Gabo y pregunté ¿Gabo qué? Soy Gabriel García Márquez y le pregunté ¿de dónde? Y le dije pues él no está, y colgué el teléfono. Fue mi manera de desquitarme con él, fue una grosería pero se la tenía guardada (risas). El nunca lo supo pero yo me sentí muy perdonado y muy feliz (nos autoriza a contarlo) y eso solo lo sabe Juan Luis que estaba frente a mí. Me dijo que era un loco…

¿Cuál ha sido la entrevista más satisfactoria? La que más me ha tocado el corazón que incluso perdí hasta el habla fue la de la Madre Teresa de Calcuta. Fue muy interesante era una mujer pequeñita siempre con un rosario en la mano. La Madre Teresa es mi ídolo, estoy totalmente entregado a ella, la perseguí por todos lados. Vino a Dominicana durante tres días y su agenda estaba muy congestionada, llame a todos los curas que conocía, fui a un retiro donde se concentraban 5000 personas y no pude verla. La única entrevista que iba a conceder era a la TV. Se dañó la cámara y me llamó el técnico para decirme que estaba sola en el camerino y que tardarían un tiempo en repararla. Me monté en el primer motor que pasaba. Toqué en el camerino y le expliqué, mi inglés es malísimo cuando estoy nervioso y cuando no lo estoy también (risas) pero me senté con ella le iba preguntando y ella contestaba. Al final le dije, Madre Teresa, tengo que tomar una decisión, soy un ser humano con incapacidades muy fuertes pero hay una que me preocupa: soy incapaz de decir que no y doy, doy y doy, me pregunto ¿hasta dónde hay que dar Madre Teresa? Ella me dijo “Nunca des lo que te sobra, eso lo da todo el mundo, da lo que te duele”. No pude hacer más preguntas, se me hizo un nudo en la garganta que cuando lo recuerdo me emociono. Le agarré la mano se la besé y me fui.

¿Qué es Casa Teatro? Es un trampolín para que las personas jóvenes, sin dinero, sin apellido puedan ser algún día artistas. Solo necesitan tener talento y perseverancia. He abierto las puertas a infinidad de gente que ha comenzado, me hace sentir muy bien, trato de hacer algo por mi país pongo mi granito de arena, no es mucho pero es lo que puedo hacer. No me quiero morir pensando que no hice nada. Hay gente que piensa en grande y al final no hace nada. En esta vieja casa colonial he comenzado lanzando a cantidad de pintores, músicos, cantantes, se les han facilitado las cosas y eso me hace dormir muy satisfecho.

¿Cómo se definiría como escritor? No me atrevo a decir que soy escritor, es un adjetivo que me va muy grande. Soy una persona que cuenta lo que pasa. Comencé a escribir por mis nietos, la columna se llamaba “Antes de que pierda la memoria” dije algún día no voy a recordar nada y comencé a escribir para ellos. Un amigo se atrevió a darme una página en un periódico semanal, pensé que era fácil, 1200 palabras, por poco me muero, cada miércoles tenía que entregar mi columna. Hoy mi columna se ha convertido en una página donde cada 15 días escribo “Celebrando la vida” (Revista Estilo, Diario Libre).

¿En que se inspira para escribir sus artículos? En la vida, en lo que me pasa. Cuando comencé con mi espectáculo, alguien me dijo que tenía algo mejor que la imaginación, tenía vivencias de todo y me sugirió que las contara. Voy hurgando en todas esas cosas que me pasan, en las cosas positivas. Me pasó algo muy divertido: “la gente me leía”, me lo decían por la calle, me paraban en el carro para pedirme autógrafos, cosas que no tuve nunca en TV. Llevo diez años celebrando la vida y para mi sorpresa ha sido el mejor regalo para un anciano de 70 años.

¡Freddy, con 70 años no se es un anciano! No importa, yo me siento como si tuviera 15, veo a los ancianos de 70 y pienso ¡que pena me dan! (risas), yo monto en bicicleta, bailo, cuento historias, subo en avión, me atrevo a todo… que la muerte me agarre bailando…

¿Siempre es así de positivo? Cuando estoy triste no abro la puerta de mi casa, me lo quedo para mí solo. Ensayo la alegría todas las mañanas y la tiro a la calle. Creo que todos los seres humanos tienen la obligación de hacer lo mismo. Tenemos que ser felices como pueblo. El pueblo dominicano es muy alegre, creo que cada uno tiene que reírse de sí mismo, esa es la primera lección. Con este positivismo superó una grave enfermedad de la que también ha aprendido.

¿Cómo vivió y supero su etapa de la enfermedad? ¡Muy bien, me hicieron canciones y todo! Me reía de mi mismo, pensé, ya me tocó, a todos nos tiene que tocar. El doctor me llamo por teléfono y me dijo que era positivo, le dije pero claro ¡soy una de las personas más positivas del país! Y tuvo que insistirme diez veces, positivo quiere decir cáncer ¡oh! Pero yo esa palabra no la entendía, me senté en el borde de la cama y pensé y ahora que hago… Quedé en silencio, durante una semana no le dije nada a nadie, sentí que ya se acababa todo… Fue interesante la sensación hasta que de repente dije no.

¿En ese momento a que tuvo miedo? No se si fue miedo lo que sentí, fue una sensación muy extraña como que todo terminaba, mi esposa, mis hijos… mi vida se acababa. Tenía 55 años y me dije: “es muy pronto para que se acabe y desde ese momento lo estoy celebrando todo…“ Es cursísimo pero para mí el presente es lo único que me interesa, no sé que va a pasar dentro de cinco minutos. Vivo siempre con esta intensidad, cosa que es terrible para los que están alrededor, convivir conmigo no es fácil pero es muy divertido.

¿Cuántos años lleva casado con su esposa? ¡Más de 50! Eso es mucho… Ahora los jóvenes se cansan muy rápido. El secreto esta en aprender a amar y respetar las diferencias ya que no hay dos seres iguales. A mis amigos siempre les aconsejo que se casen con una amiga con la que se diviertan porque eso no desaparece nunca. Si te casas con una pasión llega hasta la esquina, si es con una “postalita” eso se arruga, en cambio las amigas perdonan, se cuidan… ¡pero claro es palabra de viejo!

Un alma inquieta apasionado por el arte y la cultura pero sobre todo por ayudar a los demás. Un maestro de la felicidad, muchas veces esperamos que alguien nos haga felices pero como bien dice Freddy “la felicidad no depende de nadie sino de uno mismo” esta solo en nuestras manos y en saber gestionar las cosas que nos afectan.


Muy personal

Un sueño: Multiplicar Casa de Teatro en cuantas provincias hay en mi país.
Que le quita el sueño: La violencia, la corrupción, la enfermedad de un amigo, lo difícil a veces que se hace respirar…
Una película: Paradiso.
Un libro: “Corazón” de Edmundo de Amicis.
Una canción: “Vive”, la compuso José Antonio Rodríguez cuando le dije que tenía cáncer.
Un olor: Lavanda.
Un momento: Todos.
Lo que más desprecia del ser humano: La maldad, la mentira, la humillación.
Lo que más valora del ser humano: La pureza, la honestidad, la fidelidad.
Un rincón en el país: El Portillo, Las terrenas.
Un rincón en el mundo: Me faltan muchos lugares por descubrir.
Un hobby: Escribir, yo no soy escritor.

TEXTO: Almudena Haddad, Tatiana Antelo; IMÁGENES: Suresh

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