BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
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Miguel Fluxá, Iberostar

En Portada: D. Miguel Fluxá, espíritu emprendedor

Cuando nos adentramos en uno de esos imponentes complejos hoteleros que existen en Punta Cana su esplendor nos lleva a pensar que detrás de ese concepto hay una gran corporación impersonal.

Pero nada más lejos de la realidad en el caso del Grupo Iberostar, donde cada hotel tiene el sello de su fundador D. Miguel Fluxá. El grupo llegó a la isla en el año 1993, siendo el primer lugar elegido para su expansión en el Caribe.

Nacido en 1938 en un pueblo de Mallorca (España), en el año 1962 se hace cargo de Viajes Iberia, la agencia de viajes que su padre había comprado seis años antes. Fiel al espíritu emprendedor e innovador que le inculcó su progenitor, Miguel Fluxà amplia el negocio y se centra en el sector hotelero. Así, en el año 2000 nace el holding turístico del que hoy es presidente ejecutivo.

Con la máxima clara de ser internacionales, este empresario siempre ha trabajado analizando bien las situaciones antes de actuar y siendo prudente. Reconoce tener un bloc de notas y un lápiz al lado de la cama para apuntar las ideas que se le ocurren cuando no puede dormir y ponerlas en marcha al día siguiente. Conoce la importancia de saber “decir que no” y de que hay que trabajar duro para conseguir lo que uno quiere.

Con sus hijas al frente, la cuarta generación toma las riendas de esta empresa multinacional que cuenta con alrededor de 100 hoteles en 27 países del mundo y con 67.000 camas en más de 40 destinos. Todo un proyecto de futuro en el que la innovación y la calidad son dos de los valores que les han llevado al éxito.

Cuando trabajaba de pequeño en la fábrica de zapatos, ¿pensó en algún momento en dedicarse al mundo de la hotelería?
En 1956, mi padre compró una pequeña agencia de viajes con 6 ofi cinas que se llamaba Viajes Iberia justo cuando yo terminé mi carrera de Empresariales, que fue una de las primeras licenciaturas en Empresariales en España. Me sentí muy atraído por este sector y hemos ido trabajando con visión y calidad a lo largo de los años para conformar lo que es hoy el Grupo Iberostar.

¿Qué le enseñó su padre?
De mi padre guardo algunas de las enseñanzas más importantes de mi vida. Tenía un marcado carácter emprendedor y confi aba en la innovación como una herramienta para conseguir siempre los mejores resultados. Algunos principios que consideramos fundamentales en mi familia, como el amor a la profesión, la honradez o la seriedad, nos los inculcó él. Los mejores consejos que me pudo dar han sido la necesidad de ser internacionales y el fomentar la calidad como pilar fundamental de cualquier negocio que quisiese emprender, algo que ha sido fundamental en el desarrollo de Iberostar.

¿Continúa con el espíritu emprendedor e innovador que le inculcaron desde pequeño?
Emprender o innovar son acciones que van mucho más allá de una decisión puntual o un momento en tu vida, son una forma de dirigir una empresa y afrontar los nuevos retos de una industria.

¿Por qué cree que para su padre era tan importante la idea de ‘ser internacionales’?
Mi abuelo creó en 1877 la primera industria de zapatos de Mallorca y una de las primeras de España. Fue una persona visionaria en este sentido, ya que exportó zapatos antes del siglo XIX. En 1890 ya exportaba zapatos a Cuba y Filipinas, que eran colonias españolas. Él viajaba siempre allí, se pasaba dos meses y pico para llegar. Como anécdota, y según nos contaba mi padre, cuando se fi rmó la paz entre Cuba y España, mi abuelo tuvo que mandar un barco lleno de zapatos para los militares otra vez de regreso, porque la guerra ya se había terminado. Mi abuelo fue el fundador de esta industria y ya entonces supo de la importancia de ser internacionales.

Cuando mi padre tuvo que gestionar la fábrica, con 21 años, no había cuero ni materias primas porque el país vivía en ese momento una situación de bloqueo. Y tuvo que ir en varias ocasiones a Alemania a comprar, ya que era el único país que nos vendía por aquel entonces. Él vivió la escasez de las materias primas, las difi cultades y también los problemas fi nancieros que vivían los bancos en España. Muchos bancos no tenían dinero y mi padre tenía dinero en la cuenta y divisas fuertes con las que poder comprar la materia prima y pagar los jornales de los trabajadores.

Mi padre tuvo esta visión de abrirse al mundo y desde siempre nos inculcó el hecho de ser internacionales, para poder diversifi car nuestros negocios y asegurarnos un buen futuro.

Su padre adquirió en 1956 seis oficinas de Viajes Iberia. ¿Por qué deciden dar el salto a los hoteles?
Nosotros empezamos con 6 agencias de viajes, con una facturación de 40 millones de pesetas al año. Pero de ahí tuvimos la suerte de coger todos los años 60, 70 y 80 de gran evolución turística y nos dedicamos como agencia de viajes al turismo receptivo y representábamos a grandes tour operadores.

Entonces fuimos ampliando el negocio y después, cuando ya tuvimos un cierto volumen, nos dimos cuenta que necesitábamos meternos en hoteles y fue cuando empezamos a explorar esta vía para tener una base de camas que poder ofrecer a nuestros propios clientes. En 1986 inauguramos los primeros hoteles Iberostar en Mallorca y en las Islas Canarias. Nuestra inclusión en el mercado hotelero suponía un paso lógico por nuestra experiencia en la industria. Hasta entonces habíamos sido testigos del incremento de turistas europeos que elegían nuestro país y el valor de España como potencia turística a nivel internacional. Y queríamos ofrecerles la experiencia completa.

¿Por qué eligieron como símbolo de Iberostar una estrella?
Siempre hemos tenido claro que somos una compañía enfocada en el turismo vacacional, en el sol, el relax y la playa. La estrella de mar es un elemento que además de resultar estéticamente atractivo y versátil nos acercaba a esas vacaciones y nos recordaba todo eso que pretendíamos trasladar a nuestros clientes.

Su primera apuesta hotelera en el exterior fue, en 1993, en República Dominicana. ¿Cuál fue la razón de esta elección?
En 1993, sólo siete años después de empezar con nuestros primeros hoteles en Mallorca, inauguramos nuestro primer hotel en República Dominicana, el Iberostar Bávaro. La experiencia fue muy positiva no solamente por las playas espectaculares y los parajes naturales que ofrece la zona, sino sobre todo por la gente del país. Es impresionante la calidez de las personas, su amabilidad, su sonrisa, su vocación de servicio, y la forma tan humana con la que tratan a nuestros clientes.

Desde entonces, durante los últimos 20 años, hemos aumentado nuestra presencia en el destino y en la actualidad contamos con seis establecimientos de diferentes características pero todos ellos ubicados en lugares privilegiados. Y continúan estando entre los hoteles mejores valorados de toda nuestra cadena.

¿Qué planes de futuro tienen en la República Dominicana?
República Dominicana es y seguirá siendo uno de los principales destinos Iberostar en todo el mundo con seis hoteles abiertos. Nuestro objetivo de cara al futuro es continuar mejorando nuestra oferta de servicios en los establecimientos que ya forman parte de nuestro portafolio y también seguir estudiando cualquier posibilidad que pueda resultar interesante a la hora de ampliar nuestra presencia en el país.

Usted ha dicho en alguna ocasión que hay que saber decir que no en las situaciones difíciles. ¿Le ha pasado en alguna ocasión?
Obviamente a lo largo de mi trayectoria profesional he tenido que tomar decisiones en situaciones difíciles. Siempre digo que un empresario bueno, o un empresario, se tiene que juzgar por el número de éxitos y si tus éxitos son muy superiores a los fracasos, pues automáticamente eres un buen empresario. Yo, cuando hago una buena inversión siempre pienso qué es lo peor que me puede pasar y cuando acepto lo peor que me puede pasar, lo demás son ganancias ya.

Háblenos de la Fundación Iberostar.
La Fundación Iberostar nació en 2004 con el objetivo de ayudar a los países que nos habían abierto los brazos para que nosotros pudiéramos expandir nuestro negocio. Y la manera en que nosotros entendíamos que podíamos devolver este regalo era a través de la formación. Si das formación a la gente, y además les ofreces un puesto de trabajo, contribuyes de forma directa a la evolución del país donde estás presente. A través de la Fundación y en países como Brasil, República Dominicana, Jamaica o México, hemos enseñado a mucha gente que era iletrada, que no sabía escribir ni leer, les hemos dado clases de escribir, les hemos enseñado a leer, les hemos enseñado una profesión y después les hemos dado un trabajo.

Entendemos que hay que dar a la sociedad lo que la sociedad te ha brindado a ti y nosotros una manera de dárselo es creando puestos de trabajo, educando a la gente y esto nos hace enormemente felices.

Sus hijas están ahora al frente del grupo. ¿Cómo las ve?
La tarea no era sencilla y han superado el reto con nota. Su sólida formación y un gran conocimiento de la industria turística a nivel global les han servido para convertirse en responsables de diferentes áreas de negocio dentro del Grupo y ejecutar su labor de manera impecable, siempre en línea con los valores y la fi losofía de la marca que les he intentado transmitir desde que son pequeñas. Sin duda, Iberostar continúa en las mejores manos.

¿Qué labor desempeña usted ahora?
Como presidente ejecutivo de Grupo Iberostar sigo liderando la estrategia del Grupo a través de cada una de las entidades que lo conforman. Esto se traduce en que sigo viajando y visitando destinos y hoteles, ¡incluso más que antes!

Mis hijas, que ocupan la vicepresidencia ejecutiva, me aportan su visión de la empresa y también del sector, opiniones que sin duda marcan los próximos pasos del Grupo.

¿Cuál es el futuro del Grupo Iberostar?
Nuestra idea es ir creciendo en lo que sabemos hacer, que es el turismo vacacional. Pero creciendo con cabeza, de forma sostenida. Nosotros evaluamos profundamente la adquisición de cada nuevo hotel y si encaja dentro de la línea de nuestro producto. Crecer con calidad es fundamental para nosotros a la hora de analizar posibilidades de expansión.

En nuestra compañía nos proponemos como reto que cada huésped viva con Iberostar unas vacaciones únicas. Bajo esta premisa trabajamos día a día y ésta seguirá siendo también nuestra máxima en el futuro.


MUY PERSONAL

¿A qué ha tenido que renunciar en la vida?. A pasar más tiempo con mi familia
¿Cual ha sido su mayor éxito?. Mi familia
¿Qué le quita el sueño?. La calidad
Un sueño. Que el Grupo Iberostar continúe otra generación. ¡Estamos en la 4ª!
Un viaje por realizar. Japón
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TEXTO: Marta Marcos ; IMÁGENES: Archivo

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