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Maridalia Hernández

Maridalia Hernández, Pura Sangre

Nuestras pisadas se hundían en las gastadas aceras de la  ̈Zona Colonial ̈ y nos llevaban a la microciudad divina que mezcla los tiempos. Esa mañana soleada septembrina, nos traía algo mejor que el calor rutinario del verano eterno en Santo Domingo.  ̈Nicolás de Ovando ̈, abría sus puertas.

La arquitectura española del siglo XVI se convertía en cómplice hospitalaria y el interior contemporáneo matizaba la modernidad. Uno de sus salones cobijaba la suave brisa y se pintaba como el lugar perfecto para entrevistar a la dama matutina. Apareció puntual y con la frescura comparada a la que dejan los buenos sueños. Sus ojos traslucían un alma plena que desbordaba aplomo y simpatía. Las palabras se le escapaban de modo natural, con la sencillez de los grandes. El pasado barroco de su vida se disfrazaba muy bien cuando era notado en las expresiones precisas, pero colmadas de sentimiento.

Mágico y delirante fue repetir con su presencia aquellas emociones de los dorados 80s. Un corrientazo de alta tensión, un voltaje que únicamente Juan Luis Guerra y la 440 transmitieron no sólo a los dominicanos. La también fundadora del cuarteto, salió de los escenarios temporales y nos daba una función en vivo muchos años después. Fue revivir la furia en el Caribe y más allá de las islas. Las canciones volaron y se unieron en la mente...  ̈"Si tú te vas, si tú te vas, mi corazón se morirá". ¡Qué merengazo ! Sobrevivimos al desamor y fuimos testigos de "Te ofrezco" en el Festival OTI. El público no tuvo que entenderte "Para quererte". Sequimos tarareando esas lindas melodías con las que bailamos, nos enamoramos y también con las que nos consolamos por amores perdidos. Maridalia venía segura a regalarnos los minutos encantados de su "segunda naturaleza".

Empiezas desde muy pequeña, con 10 años, en el mundo de la música y del arte. ¿Te influyó el haber nacido en una familia de artistas?
Totalmente. Fíjate más que elegirlo me vino por el ADN, por las dos ramas familiares. Tanto los Hernández como los Morel son familias de artistas de pura cepa. Mi padre es arquitecto-ingeniero de profesión y pianista, aunque no se dedicó a la música es un hombre muy talentoso. Su papá le orientó para que no se dedicara a la música porque además soy nieta de Julio Alberto Hernández, un gran compositor dominicano. Por parte de mi madre vengo de una familia de pintores Yoryi Morel, Priamo Morel, Orlando Minicucci Morel. La voz la heredé de ella, empezó a hacer sus primeras incursiones muy jovencita pero luego se dedicó a ser ama de casa, esposa y madre. Con esa herencia tan fuerte de artistas de pura sangre difícilmente podría dedicarme al comercio o al ámbito financiero. Desde pequeñita, mi padre como músico, quiso que yo empezara a estudiar piano.   ​

¿Tuviste el apoyo familiar desde el principio?
Sí, tuve todo el apoyo familiar para estudiar música clásica, hice toda la carrera de música y realmente me preparé para ser pianista clásica. En 1981 estaba a punto de irme a Viena a hacer una maestría en piano clásico, pero me conoció un gran productor dominicano, Luis José Mella, me oyó cantar en los coros de ópera y me invitó a participar en su producción de temas de películas "Sonidos para una imagen". Mi destino cambió drásticamente y dejé los estudios clásicos para dedicarme al canto popular.

Y la vida, te cambió...
Totalmente. Me alegro, en cierto sentido porque en el canto popular probablemente es donde mejor se exprese mi temperamento artístico. Probablemente estoy mas calificada por haber realizado estudios formales de música porque la gente no puede imaginarse lo rigurosos que son. Te vacunan contra la mediocridad, te dan un conocimiento muy global. Esto ha sido lo que me han deparado la vida y el destino.

Maridalia Hernández¿Un cantante nace o se hace?
Se nace. Después, con los estudios cultivas tu talento, conoces la técnica del canto y controlas la respiración pero el instrumento lo traes tú. Mi madre cuenta que cuando tenía cinco o seis años me oyó cantar en mi habitación mientras jugaba con las muñecas y avisó a mi papá para que me escuchara pues le impresionó esa voz tan afinadita desde ¡tan chiquita! Mi mamá hubiese sido una gran cantante, pero no tuvo su oportunidad.

Has representado a República Dominicana en numerosos actos ¿Que ha significado para ti?
El pico de la carrera en esos años 80 fue cuando participamos en el festival de Viña del Mar. Tiene mucho nivel pues no solo compiten canciones sino artistas internacionales. Nuestra canción, que fue de las últimas en viadas para la selección, llegó en el último momento pero rápidamente se convirtió en una de las favoritas. Era costumbre que las mejores canciones fueran sonando en la radio para que el público se fuera familiarizando y la nuestra sonaba muchísimo pues desde el principio gusto mucho. Al final quedamos en primer lugar y la canción se convirtió en un himno romántico sobre todo para las mujeres. Cuando representas a tu país es una responsabilidad muy grande, salimos victoriosos.

¿Como se puede dejar a un lado “un día malo” y salir al escenario dando lo mejor de ti?
Como dicen los actores uno va creando una segunda naturaleza que actúa a través de ti espontáneamente. En esos momentos que necesitas un aliento extra, tienes la técnica y el oficio tan integrado que no tienes que esforzarte mucho y una vez en el escenario la energía del intercambio con el público saca lo mejor de ti.

Que bonita sensación ser correspondida por el público...
Eres elemento, te olvidas de ti mismo y estás totalmente en un flujo natural.

¿Te has arrepentido en algún momento de elegir esta profesión?
Nunca, de ninguna manera. Desde chiquitita siempre estaba con una guitarra en la mano cantando en las veladas escolares, en los cumpleaños y yo siempre me imaginaba siendo famosa en el Alonso. Siempre he estado muy agradecida por tener el privilegio de la música. Es cierto que hay veces que estas tan agotada que piensas “si yo pudiera dejar esto”... pero es solo un momento pasajero.

¿Has echado de menos alguna vez el anonimato?
No, quizás porque soy cercana a la gente y no me ven como una figura. No me molesta que se acerquen, al contrario, nunca me he sentido asediada. A veces los tuyos te piden más que el propio público.

Comentas que los 80 fueron los años dorados del artista, ¿crees que volverán?
Fue una década muy productiva para los artistas de mi generación. La época actual es muy complicada pero yo soy tremendamente positiva y activista y tengo claro que de las crisis salen las mejores cosas. Es difícil adivinar que va a ser de la industria pero que hay una crisis profunda de venta de discos, es una realidad, pero esta situación abrirá nuevos caminos que ahora no podemos ver.

¿Sigues sintiendo ese gusanillo al salir al escenario?
Pero claro, hay veces que no lo siento y eso me preocupa, pero en el último momento antes de entrar en el escenario siempre llega.

¿Que es lo mejor y lo peor de la música?
Lo mejor es poder interactuar con el público, es tener el privilegio de ser el vehículo de emociones tan hermosas. Lo peor la parte negocio, de los intereses, las zancadillas de los enemigos visibles e invisibles porque no les puedes identificar y son muchos.

¿Has tenido muchas zancadillas?
Si, pero también he tenido mucho cariño. Hay artistas que son admirados pero cuando también eres querido, llegas a plantearte que habré hecho yo para merecer tanto cariño y ánimo del público, todos esos aplausos, es algo maravilloso.  

¿Con quien te gustaría cantar que no lo hayas hecho ya?
¡Con tanta gente! Con James Taylor, Carol King...

¿Tienes alguna manía a la hora de salir al escenario?
Sí, estar tranquila, repasar las letras e interiorizar el momento. Me molestan de sobremanera los retoques de maquillaje o vestuario cuando estoy a punto de salir al escenario. En ese momento cualquier gesto me estorba la paz.  

¿Que proyectos tienes para el futuro?
Quiero hacer algunos proyectos marca país con nuestra música así como realizar un DVD sobre la música y la vida de mi abuelo, Julio Alberto Hernández. Por otro lado, me gustaría hacerle un homenaje a varios artistas con quien tuve el privilegio de crecer, Luis Díaz, Juan Luis Guerra y José Mella. Me acaban de nombrar miembro del Consejo Nacional de Cultura y voy a colaborar en el diseño de políticas culturales. Y muchas más cosas que sucederán al año que viene...  


MUY PERSONAL

¿Que te quita el sueño? Una preocupación muy fuerte
¿Cuál ha sido tu mayor éxito, de lo que te sientes mas orgullosa? Artísticamente ese triunfo en el festival de Viña del Mar, de los primeros años de la fundación del grupo 440 que fueron maravillosos. De los años de estudiante de música con mis compañeros y recuerdo con muchísimo cariño cuando hice el dúo con Alberto Cortez, Celia Cruz e Iván Lins.
Un viaje por realizar Viena
Un sueño por cumplir Me encantaría hacer una superproducción marca país en radio city music hall para todos los dominicanos
Una canción Balada para un loco
Un libro La biografía de María Antonieta de Stephan Suey
Tu mejor canción Para quererte
Una película La novicia rebelde
Un hobby Leer
Lo que más detestas del ser humano La traición, creo que es peor que el desamor
Lo que más valoras del ser humano La autenticidad
Un rincón en el mundo Un teatro de Broadway en Nueva York
Un rincón en RD Jarabacoa, Pedregal junto al río Baiguate
Un recuerdo El primer viaje a Nueva York del grupo 440
Un momento El nacimiento de mi hija
Una manía Son muchas, pero me asfixia el olor a huevo frito por las mañanas
Una persona que admiras Ophra Winfrey
¿Cuando eras pequeña que querías ser de mayor? Cantante famosa
¿Que música escuchas? En el coche es donde mejor se escucha la música, con los vidrios subidos. Escucho todo tipo de música excepto la mía, a mi nunca me escucho porque me provoca estrés.

TEXTO: Marta Marcos ; IMÁGENES: Globalia

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