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Ámbar

Ámbar, el fuego pétreo

Uno de los grandes tesoros nacionales con que cuenta República Dominicana es el ámbar, una resina fósil que desde tiempos inmemoriales ha fascinado a la humanidad.

El lanzamiento hace años de la película Parque Jurásico no ha hecho más que popularizar una gema de origen biológico que destaca por su color, su brillo y, en muchos casos, por la presencia de especies vegetales, insectos y artrópodos en su interior.

El ámbar es una resina fósil de origen vegetal con tonalidades entre amarillas, naranjas y pardas, aunque puntualmente pueden aparecer también negros, blancos, verdes, rojos y azulados. Su densidad es baja, 2 – 2,5, y depende de su origen. Tiene brillo resinoso y se presenta de transparente a traslúcido y en algunas ocasiones opaco.

Como ya se ha comentado, el ámbar es una resina fósil de origen vegetal constituida por moléculas orgánicas de naturaleza terpénica. La presencia de ácido succínico en su composición permite dividir a los ámbares, sin son fósiles, en succinitas, aquellos que cuentan con ácido succínico, y retinitas, aquellas que carecen de dicho ácido. Según las burbujas que se encuentran en su interior, el ámbar se clasifica en transparente, sin burbujas, y nuboso, con burbujas, y éstas, a su vez, en Oseo, Bastardo y Craso, en función del número de burbujas por milímetro cuadrado y por su tamaño, siendo la variedad Oseo la que más burbujas tiene, de tamaño reducido (0,0008 a 0,004 mm de diámetro), mientras que el Craso tiene muy poca presencia de burbujas pero de gran tamaño (>0,02).

El ámbar es una sustancia amorfa que se presenta en diversas formas, destacando los nódulos o terrones. Su origen es a partir de la resina fosilizada de árboles de más de 200 especies, todas ellas de coníferas y angiospermas, muchas ya extinguidas. Su nombre proviene del árabe y significa lo que flota en el mar y en la antigüedad se creía que era una piedra especial con propiedades mágicas.

Uno de los aspectos más llamativos del ámbar son las inclusiones que lleva en su interior. Del reino vegetal se han identificado hasta 150 especies diferentes, mientras que del animal se han sobrepasado las 200 de artrópodos. Además, pueden aparecer conchas, restos orgánicos, etc…

Los insectos y artrópodos que aparecen en los ámbares ayudan, en muchos casos, a conocer si se trata de una piedra original o una imitación. Los insectos atrapados en el ámbar intentan con todos sus esfuerzos zafarse de la resina para poder seguir con su vida normal, de ahí que siempre aparezcan retorcidos o en posiciones antinaturales. Las imitaciones suelen contar con los insectos en su interior en estado de pose, lo que demuestra que se trata de piezas fabricadas por el hombre y no por la naturaleza.

El ámbar tiene una antigüedad mínima de 17 millones de años, siendo denominadas las resinas con menor edad Copal, Goma Kauri y Resina Dammar, siendo el Copal el más conocido en el mercado. Una forma de diferenciarlas del ámbar es mediante el olor que desprenden tras ser frotadas, siendo totalmente característico y diferenciador el olor resinoso del ámbar.

Otros aspectos diferenciadores entre el ámbar, las resinas jóvenes y las imitaciones es por la respuesta a la luz UV, el peso específico, la solubilidad en sustancias determinadas, la reacción al toque con punzón caliente, etc…

Ámbares de calidad se dan en varias partes del mundo, siendo los del Báltico los más conocidos. Aparecen en Dinamarca, Suecia, Alemania, Polonia y Rusia. En República Dominicana son muy abundantes y destacan los azulados y verdosos, los cuales adquieren precios astronómicos, aunque los más habituales tienen tonalidades amarillas pálidas a marrón. Myanmar, Rumanía, Méjico, España, Canadá y Italia son también países donde aparecen con relativa frecuencia.

El ámbar de República Dominicana se da principalmente en la Cordillera Septentrional (distritos Norte y Sur) entre Santiago y Puerto Plata, conociéndose a esta última localidad como La Costa del Ámbar por la elevada cantidad de esta resina que aparece en su entorno. Las piezas que aparecen en República Dominicana destacan, como ya se ha comentado anteriormente, por sus diferentes tonalidades, entre las que destacan el azul y el verde, y por lo extraño de sus inclusiones, donde se han llegado a ver escorpiones, lagartos y ranas.

TEXTO/ TEXT: Luis Fueyo, Dr. en CC Geológicas y gemólogo / Dr. In Geological Science and gemologist ; IMÁGENES / IMAGES: Suresh; JOYAS/JEWELS: Nicole Boutique

Etiquetas: Fauna y Flora

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