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Abejas en Punta Cana

Las abejas, grandes trabajadoras

La producción de alimentos a nivel mundial depende de la polinización y la población de las abejas a nivel mundial está disminuyendo. El proceso natural que permite la fecundación de las flores acabará desapareciendo.

Este trabajo tan laborioso y gratuito que las abejas nos regalan tendrá que hacerlo el hombre. Se ha calculado que el valor económico de la labor de polinización de las abejas podría rondar los 265,000 millones de euros anuales en todo el mundo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

El uso de plaguicidas ha sido el peor de los factores. La pérdida de hábitats y la agricultura industrializada también ha favorecido a su disminución y por supuesto el cambio climático. En Europa se ha hecho una campaña contra insecticidas agrícolas que dañan a los polinizadores. Gracias a esta presión se han retirado algunos del mercado.

¿HAY SOLUCIÓN? AGRICULTURA ECOLÓGICA

No es necesario viajar lejos para conocer al experto en el lenguaje de las abejas: D. Pedro de Castillo más conocido como “el señor Rubio”. El Señor Rubio trabaja en la Fundación Ecológica Punta Cana, dónde nos impresiona al observar la conexión que tiene con éstos insectos polinizadores.

A las abejas hay que entenderlas y respetarlas, no todo el mundo sabe como tratarlas por eso hay accidentes”. “Aquí sabemos como mantener sus colmenas en buena productividad y salud y ellas nos regalan más miel y de mejor calidad" afirma el Señor Rubio.

La curva alta de producción en la zona de Punta Cana es del 15 de Diciembre al 30 de Junio. Con el néctar hacen la miel y con el polen alimentan a sus crías. Este néctar tiene glucosa, fructosa y sales minerales. El proceso se denomina simbiosis y es un recurso que ofrecen las flores a cambio de la polinización con ayuda de las abejas, se necesitan por igual.

Con mucha paciencia el Sr. Rubio responde a nuestras múltiples preguntas y nos explica que desde que nacen ya saben cual será su lugar en la colmena. Tienen un ritual muy concreto cuando se acerca la hora de la muerte; si es una abeja obrera -45 días de vida- sale de la colmena para no dar trabajo a sus compañeras; en el caso de la Reina –cinco años de vida- espera su muerte fuera junto a su séquito y así no entorpecer las labores de las demás. Cuando se trata de la muerte de la Reina, el apicultor debe vigilar atentamente para que no vaya a ninguna otra colmena a crear una guerrilla.

Existe un parásito dañino para la colmena que el Sr. Rubio extermina de una manera fulminante y natural con la ayuda de cebolla roja. Ellas mismas recogen partículas diminutas de cebolla en sus alas y las reparten por la colmena fumigando y desparasitándola.

Realmente impresiona observar la complicidad que existe entre el apicultor y las abejas. Una vez más nos damos cuenta de la influencia que tiene el ser humano en la naturaleza, desgraciadamente no siempre de manera positiva. Nos llena de orgullo ver a personas como el Sr. Rubio que con sus conocimientos y experiencia ayuda al bienestar de las abejas. El equilibrio es palpable, la flora de la zona es abundante y la agricultura ecológica un hecho.

En cualquier caso, es un ejemplo a seguir para muchas áreas que deben cesar de utilizar químicos y así proteger suelo, agua y clima. Desde el punto de vista económico vale la pena protegerlas y algunos gobiernos deberían tenerlo en cuenta ejerciendo mayor control en el uso descontrolado de plaguicidas.

TEXTO: Antonia Guerrero; IMÁGENES: Suresh

Etiquetas: Fauna y Flora

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