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Rubén Machado

Rubén Machado, una vida cabalgando

Unicornios, caballos marinos en la mitología chilota, pegasos con alas de plumas como las aves o de cuero semejando a las de los murciélagos entre otras, han sido las formas fantásticas del caballo.

Las figuras reales las asociamos a sus servicios y también al arte en el que se ha convertido la práctica de montarlo. A través de la historia hemos conocido de la fama inventada o no por algún concepto: caballos famosos por sus demostraciones, otros míticos, de renombre en la literatura o en la cinematografía, vencedores en carreras o los deportes hípicos, en fin han servido para sacar a la luz detalles sobre diferentes aspectos de la vida de las sociedades. La relación que se ha establecido entre el corcel y el jockey ha sido recreada en obras literarias, pero en el fondo hay una parte sentimental y de compromiso. No estamos lejos de esa visión quijotesca: Rocinante aparecía ante Don Quijote como ¨mejor montura que los famosos Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno. Rubén Machado ha sido uno de esos jinetes que ha mezclado la fantasía del animal mitológico con la fortaleza de la fiera que acepta ser domesticado y vivir en las estancias.

Nació en Uruguay y se crió en el campo rodeado de animales, aprendió a cabalgar antes que a caminar por lo que la equitación ha sido la piedra angular de su vida.

¿Así nace su pasión por el caballo?

No se si la pasión nace así o con la pasión se nace, pero desde muy pequeño me pasaba todo el día encima de un caballo.

¿Esa pasión le viene de familia?

Sí por supuesto, toda mi familia era gente de campo. Mi padre era domador de caballos y con él aprendí primero el ofi cio del hombre de campo y la habilidad para mantener comunicación con el caballo. En una segunda etapa empecé con la equitación.

¿En qué momento la equitación se convierte en una profesión?

Empiezo desde muy pequeño, con la escuela y las clases. Tras unos cambios en mi vida tenía que subsistir por mis propios medios y lo que realmente me gustaba era la equitación, me pasaba el día entero montando y así han pasado 50 años y aún no lo he dejado. Me abracé a esta profesión.

¿Hay que tener una aptitud, un don especial o es suficiente con que te guste?

No es suficiente con que te guste la equitación, tienes que tener algunas aptitudes determinadas y además tienes que tener otra condición fundamental que es la perseverancia.

¿Qué aptitudes hay que tener?

La principal es saber leer al caballo para entenderlo, tiene que vivir los sentimientos del caballo. Hay que saber interpretar porque hace las cosas, que expresa cuando le mira. Es un animal muy noble, nunca tiene una actitud ofensiva hacia la persona por maldad, siempre es una respuesta a una provocación nuestra por no entenderle.

¿Cada caballo tiene sus particularidades?

Sí, tengo pasión por todos los animales, tengo perros, gatos y cada uno de ellos es un ser diferente que piensa, debemos entenderlos.

¿Qué le ha aportado el caballo?

Todo lo que soy. Pero quizás lo más importante es que me ha enseñado a ser humilde, no podemos ser soberbios con el caballo.

¿En que podemos relacionar al caballo con el hombre?

En la capacidad de estar siempre dispuesto a colaborar. El caballo no es rencoroso, pero tiene mucha memoria, jamás olvida por eso tenemos que ser muy cuidadosos en el trato así como con los procedimientos.

¿Si no se hubiera dedicado a este mundo por qué profesión se siente atraído?

Mi otra pasión, la que tuve que dejar un poco relegada es la música. Vengo de una familia de músicos, ese pequeño paso por la música fue lo que me permitió desarrollar lo que soy hoy, me daba el sustento.

A los caballos hay que respetarlos y nunca tendremos una respuesta agresiva.

¿Cuánto tiempo se tarda en conocer a un caballo?

Eso depende de cada uno. La enseñanza de un caballo se basa en la repetición, hay que tener constancia y repertir la orden muchas veces, hay que hablar lo estrictamente necesario. Una vez que el animal graba las señales enviadas no las olvidará jamás. Por eso no se debe “castigar” a un caballo simplemente corregirle. Tienes que ganarte su confianza y sobre todo que no te tenga miedo, para no despertar su instinto de protección. Una vez superado el miedo es el animal más noble.

¿Cuánto se tarda en preparar un caballo de competición?

Depende de muchos factores pero no hay ningún caballo que llegue a una olimpiada con menos de 10 años de adiestramiento.

¿Te queda algún sueño por cumplir?

Si algo me queda por hacer es lo mucho que me queda por aprender, el que más sabe es el que sabe que todavía no sabe nada.

Si tuvieras la oportunidad de volver al pasado, ¿cambiarías algo?

No cambiaría nada, quizás intentaría modificar los errores que he cometido sin darme cuenta. La parte que más me gusta es el adiestramiento del caballo.

¿Cuándo decide venir a RD?

Estuve viviendo muchos años en Costa Rica y finalmente me trasladé a vivir aquí hace diez años. Desde hacía mucho tiempo venía regularmente con mis alumnos a competir, por lo que ya sentía un vínculo muy importante.

¿Qué echa de menos de su país?

Echo de menos a mi familia, mis hijos… a mi patria. Pero me siento muy cómodo aquí.

¿Qué destacaría del carácter dominicano?

El dominicano es tremendamente hospitalario. Los que venimos de fuera estamos aquí tranquilamente sin que nadie nos moleste. Profesionalmente estar en Punta Cana es un premio a tantos años de trabajo. Aquí disfruto de la vida, de mi profesión, de un clima maravilloso, del apoyo de la gente que viene a montar y de un mundo de altas competencias.

Toda la vida dedicada al mundo del caballo y rodeado de los mejores…

Tuve la gran fortuna de poder recibir la ayuda de grandes profesores, aunque unos transcendieron más que otros.

TEXTO e IMÁGENES: Esther Navas / Suresh

Etiquetas: Extranjeros en RD

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