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Boca de Yuma

Boca de Yuma, un paraíso por descubrir

A diez kilómetros de San Rafael del Yuma, en la provincia de La Altagracia y al Este del país, se encuentra un auténtico paraíso desconocido por la mayoría de los turistas.

Se trata de Boca de Yuma, un pequeño pueblo de pescadores auténticamente dominicano, dónde la explotación turística aún no ha llegado a la zona.

Según cuentan algunas historias su nombre proviene de la lengua taina y hace referencia al hecho de que esté ubicado en la desembocadura del río Yuma. Los primeros pescadores, entre los que se encontraba John Bernard, llegaron en el año 1880, asentándose en la zona y dando lugar al primer poblado yumero. El transporte de madera fue su manera de subsistir. Tal fue la huella que dejó Bernard que en la actualidad una de las cuevas que se pueden visitar lleva su nombre. De ella cabe destacar las impresionantes estalactitas y estalagmitas que la componen.

Junto a esta cueva existen otras como aquella en la que el pirata Roberto Cofresí escondía su nave tras sus incursiones en el mar de las Antillas. Algunas de ellas se inundan con las lluvias, pero se pueden visitar buceando.

LOS CAÑONES

Además de las cuevas, el pueblo mantiene otros vestigios de la época como el fuerte que les servía para defenderse y los cañones, auténticos elementos históricos. Actualmente éstos se encuentran en la Punta de la Virgen, también conocida como el parque, el faro o la puntica, y desde donde se puede disfrutar de unas extraordinarias vistas de la bahía, del cabo San Rafael y de algunas playas. Cuenta la leyenda que el cañón del fuerte es el mismo que el arzobispo Fernando de Navarrete pidió al rey de España para proteger el santuario de Nuestra Señora de La Altagracia, en Higüey, situado a unos 35 kilómetros de Boca de Yuma.

La abundante naturaleza que rodea el pueblo que se asemeja más a las selvas tropicales que a los paisajes caribeños, contribuye al ambiente de paz que se respira. La suave brisa marina, los impresionantes colores del agua y la arena de sus playas convierten a este pueblo en un lugar paradisíaco. No podemos olvidarnos de los animales que sorprenden en el viaje por el río Yuma: iguanas, gaviotas, garzas y pelícanos acompañan a los pescadores durante su rutina diaria.

UN PUEBLO HUMILDE

Los habitantes de Boca de Yuma son, en su mayoría, trabajadores haitianos de una clase social baja. Algunos de ellos viven al otro lado del río, en casitas que ellos mismos construyen en medio de la naturaleza, por lo que utilizan sus lanchas para pescar (principal actividad de la zona) pero también para aprovisionarse.

Al tratarse de una zona casi virgen, el turista puede vivir de la misma manera que los lugareños y degustar su exquisita gastronomía. El pescado y el marisco fresco son su especialidad, ya que se cocinan recién sacados del agua. Los restaurantes de la zona son pequeños y la amabilidad de sus gentes es su principal atractivo. En ninguno de ellos falta la música, algo muy característico de los dominicanos.

PASEO EN BOTE

El turista, una vez visitado el pueblo, puede acercarse al muelle y allí contratar los servicios de un yolero (pescador que tiene una yola o bote) para dar un paseo por el río Yuma. Además, esta es la única manera de llegar a algunas de las playas que forman Boca de Yuma como La Playita o Playa Blanca, a dos kilómetros del pueblo. Entre semana estas playas están desiertas, lo que supone un atractivo añadido a los turistas que buscan tranquilidad y poder desconectar. Los domingos los higüeyanos aprovechan el día de descanso para acercarse a estas zonas junto a la familia, por lo que hay más bullicio, aunque el lugar no pierde su encanto.

También surcando el río se llega a la Casa-Fortaleza del conquistador español Juan Ponce de León, un museo en el que los visitantes pueden revivir los viajes, las vivencias y las conquistas de este colonizador del este de la isla. Allí vivió con su mujer y sus tres hijas dedicado a la exportación maderera hasta el año 1508, cuando se marchó para conquistar Puerto Rico.

MÁS ATRACTIVOS

El pueblo, además del río Yuma y de sus costas bañadas por el Mar Caribe, ofrece la posibilidad de disfrutar de piscinas naturales de agua salada en las que darse un tranquilo baño. Es el caso de Hoyo Zumbador, conectada al Caribe por una gruta sumergida. Otro lugar apto para el baño es Hoyo Azul, una poza de agua dulce en el que el intenso color azulado del agua justifica su nombre. Los pequeños islotes situados frente a la desembocadura constituyen el puerto natural de Boca de Yuma, en el que la nota de color la ponen los distintos botes de los pescadores. Los acantilados son otro de los grandes atractivos de este pueblo pesquero.

Muy cerca de este maravilloso y recóndito lugar se encuentra el Parque Nacional del Este, una gran reserva natural en la que habitan miles de especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas.

En definitiva, Boca de Yuma es un paraíso por descubrir que nadie debería perderse.


COMO LLEGAR

Boca de Yuma se encuentra al final de la carretera que procede de la autopista de los Corales y está indicada como San Rafael de Yuma / Higüey. Si vas desde Punta Cana tienes que tomar la salida y girar a la izquierda. Al contrario, si vienes desde La Romana. La ruta no tiene pérdida, aunque sí algún cruce crítico: vías de tren, incorporaciones sin señalizar... Unos 20 minutos desde la autopista

TEXTO: Marta Marcos; IMÁGENES: Suresh

Etiquetas: Destinos

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