BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
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Isla Saona

Isla Saona, naturaleza salvaje

Las islas menores que rodean nuestra isla encierran parajes dignos de visitar. En esta ocasión haremos un viaje por Saona, la isla más grande que pertenece a República Dominicana, ubicada en el sureste del territorio nacional.

La aventura en Isla Saona empieza desde muy temprano. Las excursiones salen desde diferentes puntos del país rumbo a los puertos de la Romana, Bayahibe o el río Chavón. La mayoría de las embarcaciones parten de Bayahibe, un pintoresco pueblo de pescadores que vale la pena aprovechar. Así que al regreso, si dispone de tiempo, merece la pena sentarse en alguno de sus restaurantes a saborear un pescado frito y ver el atardecer desde los pocos lugares en el país donde el sol se oculta en el mar. Pero mientras tanto, ya todo está listo para zarpar. Se puede realizar el recorrido en una lancha rápida con capacidad para unos 20 pasajeros, o bien si lo que quiere es una experiencia más tropical, hay varios catamaranes que ofrecen diversión, bebidas y bocadillos a bordo.

Prácticamente todos los tours ofrecen el servicio de almuerzo en la isla y los precios varían de acuerdo al menú. (Se pueden escoger desde langosta a la parrilla hasta un almuerzo típico dominicano con arroz, habichuelas, carnes y ensalada). Hay para todos los gustos y presupuestos.

El recorrido marítimo dura unos 30 minutos, que se hacen muy cortos cuando vemos que la tónica del viaje son las aguas cristalinas, los peces de colores y con algo de suerte los defines que juegan entre las olas producidas por la embarcación. Al llegar a la isla, la mayoría de operadores tienen espacios reservados con tumbonas donde se puede tomar el sol y disfrutar de la playa. Llega el mediodía y justo cuando el hambre ataca, el olor a maricos frescos a la parrilla, frutas tropicales y deliciosas ensaladas invaden la playa, así que es hora de aprovechar.

La comida está a cargo de los pocos habitantes que tiene el pueblo de Mano Juan, el único asentamiento que existe en la zona, así que tenga la certeza que ahí comerá los mariscos más frescos preparados con las recetas que han pasado de generación en generación.

Ahora sí, pancita llena y corazón contento. En lo que descansamos de tremendo banquete, podemos ir a dar una pequeña caminata por el pueblo que está a pocos metros de la playa; vale la pena llevar cámara en mano pues las casitas pintadas de color pastel son el escenario caribeño pintoresco ideal para plasmar en fotografías. Saona tiene muchas playas prácticamente desiertas.

Además de su belleza natural, la isla tiene un gran valor histórico por las evidencias que dejaron los taínos en su estadía, sobre todo en la cueva Cotubanamá donde el cacique del mismo nombre se escondió durante algún tiempo, antes de que fuera ejecutado por los españoles por resistirse a la conquista. Además es parte del parque nacional del Este por lo que estamos en una zona de conservación y gracias a ello existen gran cantidad de especies de aves y mamíferos en la zona. Quienes disfrutan del buceo pueden tener la suerte de toparse con otras especies en peligro de extinción como las tortugas carey y verde.


Cómo llegar

Desde Santo Domingo tome la autopista Las Américas y el Bulevar del Este. Unos 19 kilómetros antes de llegar a La Romana tome la carretera de circunvalación y luego la Autovía del Coral. Justo en el kilómetro 20 deberá salir a la derecha en la salida de Bayahibe. El pueblo se encuentra a unos ocho kilómetros de la desviación y la carretera termina justo al frente de la marina donde podrá tomar las embarcaciones a Saona. Desde Punta Cana tome la autopista del Coral, salida Bayahibe, el trayecto es de unos 40 km.

Algunas excursiones pueden incluir un paseo por los manglares del canal Catuano, que separa la isla Saona, de tierra firme.

Ahora sí, llegó el momento de zarpar nuevamente de regreso. Ya cambiamos el catamarán por cómodas lanchas rápidas, no sin antes pasar por uno de los atractivos más famosos de la isla: la piscina natural.

Este fenómeno es realmente un banco de arena que está a unos 400 metros de distancia de la playa. Tiene una profundidad de 1 metro de promedio y es muy fácil ver a simple vista una gran cantidad de especies de peces nadando a nuestro alrededor. Pero quienes “se roban el show” son las cientos de estrellas de mar que están bajo el agua, lo ideal es no tacarlas y fotografiarlas con una cámara sumergible, no debemos olvidar que estamos en un parque dedicado a la conservación y para que esas especies perduren muchos años más, debemos cuidarlas.

Así, con esa agradable sensación de ver y disfrutar en vivo las maravillas de la naturaleza, volvemos a Bayahibe, donde quizás, después de tantas emociones lo mejor sea un pescadito frito y una “fría vestida de novia” , mientras el sol se oculta frente al mar.

TIPS para el viaje

Lleve caramelos, los niños de Mano Juan se acercan amistosos y agradecen mucho el gesto. Unas migas de pan en el agua será el inicio de un espectáculo de peces multicolor cuando esté en la piscina natural. Reserve algún trozo del almuerzo para una foto fuera de serie.

TEXTO: Geizel Torres IMÁGENES: Suresh

Etiquetas: Destinos

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