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Marcos Díaz

Marcos Díaz y la Natación

Como nadador ultradistancia Marcos Díaz supo que lo único que hace falta para cambiar las cosas es la voluntad, hoy aplica esa misma filosofía como viceministro de deportes.

Hace cinco años el nadador de ultradistancia se propuso llamar la atención de los líderes mundiales para concienciarles sobre las metas pendientes en la consecución del plan propuesto por la Organización de las Naciones Unidas llamado “Los objetivos del milenio”. Un plan para mejorar la calidad de vida y reducir, para este 2015, la pobreza en todos sus países miembros.

En 2010 Marcos Díaz ya tenía un puñado de récords bajo el brazo. Había cruzado el Canal de la Mancha; también logró cruzar -dos veces- el Estrecho de Gibraltar; en el 2006, competencia en las tormentosas aguas del río Bhagirathi en la India donde obtuvo el primer lugar; en el 2007, dos vueltas completas a la isla de Manhattan, en Nueva York y era reconocido como uno de los mejores nadadores de ultra distancia en aguas abiertas en todo el mundo.

Todo empezó porque me invitaron a Juan Dolio a dar una charla junto a Juan Luis Guerra, para que unos jóvenes que simulaban los modelos de Naciones Unidas conocieran lo que eran los objetivos del milenio. Le pregunté a cada uno de mis familiares y nadie sabía qué era eso de los objetivos del milenio... bueno, tuve que ponerme a investigar para cumplir, señores cuando vi esto me engranujé ante la importancia que tiene este tema para la humanidad y de inmediato me involucré.”

La tarea no fue nada fácil. Había que trazar las rutas del recorrido y conseguir el apoyo económico necesario, pues aunque tenía el aval de la ONU no contaba con apoyo financiero. Sin embargo gracias a la trayectoria y la buena reputación de Díaz los recursos necesarios llegaron.

Con todo listo, Marcos nadó por todo el mundo en cuatro etapas. En la primera etapa logró unir Oceanía con Asia, desde Papúa Nueva Guinea hasta Indonesia con un recorrido de más de 19 kilómetros. En la segunda etapa, marcó un hito histórico conectando Asia con África desde las costas de Jordania hasta Egipto, una travesía nunca antes realizada. La tercera fase ya la había realizado anteriormente, cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar para unir África con Europa.

EL mayor desafío fue haber cruzado el estrecho de Bering. “Ya estaba preparado tras nadar durante varias horas en una piscina llena de cubos de hielo: uní Asia con América salvando el Estrecho de Bering, con aguas bajo temperaturas de dos grados Celsius. Salí de la Isla de Diomede, en Rusia, hasta Little Diomede, en Alaska, en una hora y cinco minutos. Fue el nado más difícil de mi vida”.

Todos los sacrificios tuvieron su recompensa en septiembre de 2010 cuando Díaz le entregó al mismísimo Secretario General de la ONU Ban Ki-moon un libro con la firma de más de 200 mil personas que se unieron a su causa en urgir el cumplimiento de los objetivos. “Cuando me entrevisté con el señor Ki-moon le dije que si un hombre había logrado nadar de un continente a otro, en realidad no estábamos tan lejos los unos de los otros”.

La determinación de Marcos Díaz está muy lejos de ser una casualidad. De niño fue asmático y su doctor recomendó a sus padres que le inscribieran en clases de natación. Fueron muchas las ocasiones en que quiso dejar el agua, pero sus padres sabían que disciplina y persistencia serían un mantra que le acompañaría por siempre.

El deporte me enseñó muchas lecciones de la vida anticipadamente: aprender a ganar, a perder, disciplina, el valor del esfuerzo, lo correcto, lo incorrecto, manejar la frustración, y todo eso, desde temprana edad”.

Esto sin duda permitió que él haya sido una de las pocas personas que logra vivir de un deporte (que no sea béisbol) durante tantos años. En 2011 anuncia oficialmente que se retira como deportista profesional.

Marcos Díaz estudió administración de empresas y tiene una maestría en mercadeo. En 2013 a Marcos Díaz no se le hizo fácil decirle que sí al presidente Danilo Medina cuando le pidió que dirigiera el viceministerio de Deportes Escolar y Universitario. A pesar de que nunca había pensado involucrarse en la política vio en este ofrecimiento una oportunidad para poder emprender las acciones que él mismo había demandado cuando era deportista.

Cuando sopesamos la idea, analizamos los riesgos y vimos que eran muchos, entonces le pregunté a mi equipo ¿Hay alguna diferencia de cuando yo renuncié a mi trabajo para hacerme nadador? Y la respuesta fue: ninguna. Todo lo que yo señalé como deportista que estaba mal, desde aquí tengo la oportunidad y la responsabilidad de corregirlo”.

TEXTO: Geizel Torres; IMÁGENES: Archivo

Etiquetas: Deportes

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