BACANA MAGAZINE Meliá Caribe Tropical
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Caracol

Baba de caracol, ¿hasta dónde llegaremos por la belleza?

Este camino ya lo habíamos recorrido antes, de hecho, desde que el mundo es mundo, siempre ha sido de nuestro interés buscar soluciones para el envejecimiento y la belleza.

Algunos de los “remedios” más recientes fueron la crema facial concha nácar, un producto que prometía devolvernos unos cuantos años si nos aplicábamos el polvo de las conchas en el rostro. Después fue la omnipotente espirulina, una alga marina cuya efectividad desafiaba cualquier tipo de enfermedad. Bueno, ahora le ha tocado el turno a un particular animalito ¿Quién se habría imaginado que terminaríamos untándonos baba de caracol?

Antes de que arrugue la cara, le cuento que no es la baba en sí, (aunque algunos spa en Asia ofrecen tratamientos donde cinco caracoles recorren todo el rostro dejando su estela babosa en la piel) aquí lo que se utiliza es un compuestos llamado alantoína. Esta es una sustancia química que se encuentra, no solo en la baba de los caracoles, sino en algunas plantas medicinales y también se obtiene de forma sintética.

Algunas de las virtudes que se le achacan son:

-Permite reducir el tiempo de cicatrización cutánea y fomentar así su regeneración, ya que favorece y acelera este proceso natural de la piel.

-Cuando hay tejido cutáneo en mal estado, la alantoína destruye la piel muerta permitiendo la limpieza y mejora de la piel dañada; de este modo se impide la acumulación de materia fácil de contaminar por bacterias.

-Estimula la epidermis, concretamente el epitelio granuloso, que es la zona en la que se generan las nuevas células que reemplazarán a aquellas que están dañadas o envejecidas.

-Reduce la sensación de dolor, actuando así como un anestésico suave. Además se utiliza frecuentemente para tratar las pieles secas, pero también puede usarse como antiséptico y humectante junto con otras sustancias de propiedades similares. El resultado es una piel más tersa, sana y saludable.

En República Dominicana, se pueden conseguir una buena variedad de productos que contienen alantoína, sobre todo para el cabello. No es de extrañar esta tendencia, pues si hay algo en lo que las dominicanas invierten su dinero es en sus melenas, por eso, cualquier cosa que prometa reparar los daños por el uso continuo de secadores de cabello (el deporte nacional femenino por excelencia en nuestro país), tiene una muy buena acogida en el mercado.

Además sirve para prevenir la caída del cabello y eliminar la caspa. Su efecto cicatrizante y reparador es el responsable de que el cabello vuelva a crecer más sano.

Pero en realidad ¿Qué tan efectiva es la alantoína? ¿Puede verdaderamente darnos los resultados que nos prometen los spots de la televisión?

Los dermatólogos insisten en que no hay que olvidar que estas cremas y champús son productos cosméticos y no terapéuticos. Es decir, sólo actúan en la capa superficial de la piel y sus efectos son limitados.

Lo que sí es cierto es que los dermatólogos pueden recomendar este producto en algunos casos concretos, después de la radioterapia (atrofia y desgasta la piel), para cicatrices superficiales o algunos tipos de acné ya que su uso no entraña peligro, así que no pierde nada y anímese a probar la baba de caracol.

TEXTO: Geizel Torres. IMÁGENES: Suresh

Etiquetas: Belleza

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