BACANA MAGAZINE hotel occidental punta cana
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motocicleta

Enduro, ¡Tira al monte!

Dentro de las actividades más conocidas para hacer en República Dominicana -surf, playas, boogies, etcétera- hay una que resulta de lo más apropiada para conocer la esencia del país. Se trata de rodar en moto de enduro.

Las autopistas proceden de las carreteras. Éstas, de los caminos, de las veredas, de los senderos… Los últimos son los que más nos interesan para atravesar el denso follaje que cubre la bella isla La Hispaniola.

Para los que lo conozcan, rodar en moto es la mejor experiencia que se puede hacer en la vida con la ropa puesta( Kevin Schwantz dixit). Y dentro del mundo de las dos ruedas, con una moto de enduro puedes llegar donde las otras no llegan. El anglicismo proviene de endurance (resistencia).

Lugar idóneo

Las zonas más verdes de la República Dominicana son muy aptas para este deporte y entretenimiento. Puedes abrir gas a tope recorriendo las rectas pistas de arena suelta que separan la plantaciones de la industria azucarera; serpentear por los retorcidos caminos de suelo rocoso, comprobando la dureza de la amortiguación de la moto y la de tus brazos; vadear un río con cantos rodados de probada dificultad, saliendo del cauce sobre un lecho limoso, donde el fango te atrapa sino aceleras convencido. Tramos de arena, donde solo los pelícanos son testigos de las derrapadas; veredas destinadas al trasiego de ganado, de poco más de un metro de ancho, con obstáculos ocultos bajo el barro. Momentos mágicos adornados con decenas de coloridas mariposas que, asustadas, levantan el vuelo enloquecidas; puerquitos asilvestrados que corren por el estruendo entrometido de las máquinas de dos ruedas, playas de dimensiones eternas que se dejan horadar por los tacos del neumático, caballos que trotan a la vera de los coloridos bikers, celebrando el viento en la cara. Así es como se ofrece el amplio abanico del enduro, y todo eso ¡en un solo día!

La preparación

El endurista debe seguir un procedimiento de seguridad, que comienza con el atuendo: unos largos calcetines que lleguen hasta la parte superior de las robustas botas, pantalones cómodos, rodilleras, camisa de manga larga sobre la que se sitúa un protector de pecho, espalda, hombreras y coderas. Solo falta el casco y las gafas, ambos diseñados para este menester. Otro punto importante son las instrucciones del monitor que, con unas simples normas, refuerza la integridad del usuario: distancia de seguridad, adelantamientos, paradas… Y después de tanta preparación, a rodar.

Habitualmente, una mochila pequeña es necesaria para llevar agua y algo de herramienta ligera. También podemos acoplar una cámara ligera de vídeo para captar la insólita experiencia.

Las monturas

Son motos preparadas y revisadas para usar en el momento de salir en perfectas condiciones: Honda XR-650L, Honda CRF-230F. Con neumáticos en buenas condiciones, combustible necesario, para que gires la llave y salgas a “hacer el cabra”, como decimos los aficionados. Al finalizar la etapa, las motos en grupo regresan al punto de salida, no sin antes pasar por el lavadero, conocido como “Car- Wash” en Dominicana, donde en una tertulia relajada y con una “fría” en la mano se comenta las vicisitudes del trayecto.

No todo es moto

La excursión se puede realizar adaptándose al nivel del usuario, desde enduro extremo a enduro para iniciados. Pero tienen en común la diversión de los participantes. En las paradas tomamos unos refrescos en cualquier colmado –los hay en los lugares más insospechados de la jungla-, bajamos unos cocos para disfrutarlos tras unos machetazos, o un baño en la turquesas playas caribeñas.

Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

TEXTO: Nacho Mahou IMÁGENES: Nacho Mahou / Archivo

Etiquetas: Aventura

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